Ser y parecer
No sé si es inocencia o simple rostro de cemento armado, la verdad es que no se me ocurren muchas más opciones. Y no hablo tanto de que el ministro del Interior se reuniera con el exvicepresidente del Gobierno y expresidente de Bankia, imputado en las tarjetas black, investigado por blanqueo de capitales. No. Hablo de que al ministro del Interior y a buena parte de los suyos el asunto les parezca de lo más normal. “No va a haber nada de particular”, ha dicho Mariano Rajoy en referencia al asunto y la prevista comparecencia del ministro el viernes. El asunto sería de lo más normal y particular si Jorge Fernández Díaz solo fuera Jorge Fernández Díaz. Pero el señor Fernández Díaz es ministro, ministro del Interior. Los ejercicios de amistad debería pasarlos por el filtro de la ética y la estética de la cosa pública; y si su amistad está por encima de todo eso, estupendo, pero entonces se impone una elección entre blanco y negro, porque el ministro del Interior es uno de los responsables de perseguir el delito. En política, ser honrado es de lo más importante -si no lo más-, pero casi tanto es parecerlo. Y esto último es lo que no parecen entender mucho, aunque el ministro y Rodrigo Rato solo hablaran de fútbol, que no fue el caso según Rato.