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Mesa de Redacción Tengan cuidado ahí fuera

Primera hora. Toca reunión. Hay que ver si la noche anterior causó alguna baja. Los peligros de las calles, ya saben. Pero llega un nuevo día. Y las fiestas te miran a los ojos, te exigen, te requieren fuerzas de donde nos las hay. Esto no es Canción triste de Hill Street pero es La Blanca. Si se puede -que la vida a veces tiene sus cosas- toca divertirse, perderse en la agenda de actos, conciertos y demás, olvidarse por un momento de todos los marrones que uno se come para dejarse llevar por la alegría. Pero cuidado. El estómago, el hígado, la cartera... son tantos los flancos débiles en días como éstos que mejor estar prevenidos. Porque, además, uno siempre comete la misma estupidez, piensa que la fiesta no necesita de entrenamiento previo. No es cierto. Mejor ir curtido, que en cualquier momento te aparece una txaranga, te toca su particular versión de soy una taza, una tetera... y es necesario darlo todo, incluso aunque sean las tantas de la madrugada en plena Cuesta. Es imprescindible estar a la altura. Nada de flaquezas. El 10 ya nos recuperaremos. O no, que Álava no para. Así que tengan cuidado ahí fuera. Y si trabajan, paciencia. Ya saben cómo va esto. Mañana volveremos a pasar lista. Otra reunión. De nuevo a la calle, aunque llueva o haga frío. La fiesta no sabe de descansos.