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Mesa de Redacción Los ojos abiertos, por Iñigo Muñoz

Hasta donde sé, los miembros de los tribunales de cuentas públicas que existen diseminados por todo el Estado los nombran los correspondientes parlamentos autonómicos; es decir, los diferentes poderes legislativos; es decir, los partidos políticos. La labor de los tribunales de cuentas consiste en el control externo de la actividad económico-financiera del sector público estatal, autonómico y local, incluidas las empresas de titularidad pública: en resumen, vigilan el uso que hacen las instituciones del dinero público, que es nuestro dinero. Esto es absurdo, lo miren como lo miren ustedes, y lo miren como lo miren los gobernantes y políticos que participan en su elaboración. Veamos la lista de obviedades: los parlamentos están compuestos por miembros de partidos políticos; los gobiernos locales, provinciales, autonómicos y nacionales están compuestos por miembros de partidos políticos; los tribunales de cuentas públicos están compuestos por personas que son propuestas y votadas por miembros de partidos políticos, y en ocasiones hasta son miembros de partidos políticos. No quisiera pecar de picajoso, pero me da que existe cierto problema de choque de intereses y de falta de independencia, ¿no les parece? Y si no les parece, abran mejor los ojos.