Mesa de Redacción Jugadores del Baskonia
conozco a varios que apagaron la tele durante el primer partido del play off. Y es la primera vez en muchos años de profesión y afición que vivo algo así a mi alrededor. “No es por perder”, me confesaron ante mi extrañeza. “Es que el espectáculo que estaba ofreciéndonos el Baskonia en Málaga era sencillamente insoportable”. Luego escuché a Ibon Navarro tratando de minimizar el impacto de la derrota, incrédulo ante el fatalismo que reinaba en la sala de prensa. Supongo que sería un mensaje dirigido a evitar que sus jugadores se hundan antes de que acabe el combate y, a la vez, destinado a elevar el ánimo de la afición con vistas al segundo asalto que esta misma tarde se disputará en el Buesa Arena. Entiendo que el Baskonia solo pierde 1-0 de un duelo al mejor de tres, que no está nada dicho aún y que el entrenador está convencido de que pueden plantar cara al Unicaja. Pero mucho me temo que ahora mismo sea el único con ganas de pelearlo en su equipo. O eso se desprende al menos de la incapaces de competir que mostraron sus jugadores, esa inferioridad manifiesta, esa sensación de ridículo que quizá no sintieron ellos pero que empujó a los aficionados a apagar la televisión. Creo que no son conscientes de para quiénes juegan y ese es el problema.