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Mesa de Redacción Banderón, por Iñigo Muñoz

Hace unos días la reina visitó Vitoria. Bueno, pasó por el cuartel de la Guardia Civil en Sansomendi y le dieron de comer en un afamado restaurante que cerró puertas para la ocasión. También vino el ministro del Interior, ese señor tan poco dotado para la oratoria, entre otras carencias. Y todo este gasto y viaje por un banderón o banderazo por el que, según dicen, fluye hilo dorado entre sus telas. ¿Y qué esperaban si venía con reina adosada? Lo malo, aunque en justicia sería lo peor de este esperpento, es que al parecer el telazo, génova gigante de un velero regio y patrio, ha costado nada menos que 60.000 eurazos, según dicen y denuncian incluso beneméritos miembros del cuerpo. A mí ya me parecería caro si hubiese costado 10.000. ¿Quién les ha engañado? ¿Conocen el concepto compra apañadita, habitual en estos tiempos de apreturas? ¿Dónde han adquirido semejante timo telar? ¿Galerías Lafayette? ¿Harrods? ¿Dónde está el asesor contable del Ministerio, si es que existe tal figura? ¿Escondido? Son unos manirrotos, en cualquier caso. ¿Y no ha tenido nada que ver en todo esto el delegado del Gobierno, ese extraño señor que sufre de rojigualdiglobulina, enfermedad ya estudiada en laboratorios de referencia?