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Mesa de Redacción Tortilla judicial

La resaca de la capitalidad gastronómica, memo galardón donde los haya, no termina. Resulta que ahora los responsables del evento, que cobran una pasta por otorgarlo y que esta ciudad pagó sin rubor, han acudido al Ararteko y al Síndico para reclamar 50.000 euros al Ayuntamiento del PP, que al parecer se negó a abonar porque la tortilla de patatas no alcanzó la gloria de la plusmarca mundial, hito que sin duda habría colocado a Gasteiz en el circuito turístico de las tortillas de patatas, que como sabrán arrastra multitudes provenientes de cualquier rincón del planeta. Todo esto me parece un teatrillo mal cuajado, dada la desconfianza que transmiten quienes apostaron sin dudar por comprar la gastronómica distinción y quienes la vendieron, más que nada porque si hay dinero de por medio y tortilla de patatas gigante en juego, la verdad suele ocultarse entre los ingredientes. No sé qué ocurrirá si los defensores vecinales, intuyo que poco acostumbrados a resolver cuitas de sartén, dejan la cuestión de la supertortilla en la tartera. A los organizadores siempre les quedará acudir al Tribunal de Derechos Gastronómicos de Estrasburgo o pedir amparo al Consejo General del Poder Tortillil. Todo sea por cobrar a un Ayuntamiento acostumbrado a pagar por casi nada.