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Mesa de Redacción ‘Juego de tronos’ vs. Galeano, por Miren Ibáñez

No acababa de pillarle el punto a Juan Carlos Monedero. No sé a ustedes, yo me siento a ver cualquier competición de los Juegos Olímpicos, sin discriminar demasiado y sin manejar demasiados datos, y tiendo a simpatizar pronto con el que va perdiendo; no porque no reconozca los méritos del que gana, sino por simple solidaridad con el que pierde, supongo. Pues un poco eso creo que me está pasando con Monedero. En general, prefiero desconfiar de las impresiones a distancia; pero la imagen, el envoltorio, que Monedero me había hecho llegar era más soberbia que otra cosa. Luego se marcó un casta style de libro ante los asuntos de euros de Venezuela y Hacienda. Pero entonces, yo diría que a Monedero le dejaron solo los del aparato de su partido. Y ahora le ha hecho una enmienda de totalidad a ese aparato que no se puede azucarar ni con todos los intentos de separación amistosa que promuevan los protagonistas. Momentos gloriosos del tipo “Podemos no tiene que aparentar que somos buenos chicos, que estamos aseaditos” o Podemos “a veces” se parece “a lo que queremos sustituir”. A lo que Pablo Iglesias, sin cortarse ni media, ha respondido con dardos como “también tengo nostalgia de cuando hacíamos cosas más pequeñas”. Y empiezo a pillarle un poco el punto a Monedero, ya ven.