Síguenos en redes sociales:

Vía cara

Hace ya unos años dediqué este espacio a divertirles -esa era mi intención, no lo duden- con la llegada del Tren de Alta Velocidad a tierras vascas. Eran los tiempos en que aquello de la Euskal Hiria cuajaba entre los gobernantes porque lo había dicho un intelectual; años en los que algún político dispuesto a dejarse llevar por la emoción del momento, totalmente entregado al dislate, era capaz de afirmar que con ese tren podríamos desayunar en Bilbao, comer en Donostia y cenar en Gasteiz, algo que ya se podía hacer entonces en coche o autobús, pero ¿para qué? No lo aclaró el sujeto. Tampoco habló de precios. Ni del tiempo que emplearía el supertren en llegar de un lugar a otro. Ahora van despejándose las dudas. Dicen que serán entre 40 y 50 minutos, pero sólo porque las entradas a las ciudades no están hechas, o sea, que iremos a toda hostia de las afueras de Gasteiz a las afueras de Donostia, pero nada más. En cuanto a los precios, nadie se atreve a decir ni mu. Sólo queda constancia del deseo de que se pueda pagar con la tarjeta Bat y sus gemelas vascas. Pues vale, de acuerdo, pero ¿cuánto? Ese trayecto Gasteiz-Donostia ronda los 7 euros en autobús con la txartela bonificada. Si les soy sincero, no creo que el TAV, con tanta mayúscula y tanto viaducto, pueda ofrecer algo más barato.