Mesa de redacción Batallitas
"Las tropas napoleónicas, atrincheradas en las inmediaciones de Vitoria en el transcurso de su retirada a Francia durante la guerra de la independencia, fueron atacadas y derrotadas por el ejército anglo-español del duque de Wellington". Y ya está. Fin de la historia. Esta podría ser una reseña académica. Pero no es la historia de la Batalla de Vitoria. Un relato se convierte en una historia cuando se hace épico y se dramatiza. De una enciclopedia no salieron grandes historias bélicas como El puente sobre el río Kwai, Senderos de gloria, Braveheart o Tierra y libertad. Puestos a contar batallas, hay que recrear un guión con protagonistas y antagonistas, héroes y villanos, hazañas y deserciones, idilios y conjuras, joyas y saqueos, que de todo eso hubo en la Batalla de Vitoria, con personajes como la conspiradora marquesa de Montehermoso, el vilipendiado José Bonaparte, el contradictorio general Álava o la bandolera Martina Ibaibarriaga. Y con todos, cada vitoriano se puede armar su propio relato, sin tomarse demasiado en serio los hechos, ni creerse demasiado la batalla que nos cuenta el programa oficial de la conmemoración del bicentenario y osando a imaginar otras películas. Posiblemente ninguno sea tan héroe ni tan villano, ni los franceses eran tan viles ni los ingleses tan libertadores, y posiblemente los papeles se puedan intercambiar. Porque en esta historia, como dicen los italianos, se non è vero, è ben trovato.