Israel y la milicia chií Hizbulá alcanzan un acuerdo de alto el fuego que ha entrado en vigor esta misma tarde, según informaron fuentes oficiales y los principales medios israelíes y estadounidenses. El anuncio de esta tregua bilateral se produce de forma paralela al colapso de las negociaciones de paz que debían iniciar ayer EE.UU. e Irán en Suiza, suspendidas en el último minuto debido a una cruenta oleada de bombardeos israelíes que ha dejado al menos 47 muertos en territorio libanés. Pese a la confirmación oficial del cese de hostilidades, la situación sobre el terreno sigue siendo de extrema hostilidad, con ataques cruzados y la cúpula militar del Estado hebreo advirtiendo, poco antes del anuncio de la tregua, de que mantendrá su ofensiva en el país vecino.
El anuncio del cese de los combates fue adelantado por los diarios israelíes Haaretz, Ynet y Times of Israel, citando a "un alto funcionario israelí", y ratificado por las cadenas de televisión estadounidenses CNN y CBS a partir de fuentes de sus respectivos gobiernos. Los términos del acuerdo sitúan la responsabilidad de mantener la calma en el grupo chií libanés, advirtiendo de que Tel Aviv no dudará en retomar las armas si detecta cualquier movimiento hostil. "Si Hizbulá ataca, Israel responderá. Seguiremos frustrando las amenazas contra Israel", ha detallado explícitamente la fuente gubernamental recogida por la prensa de Jerusalén.
Tregua marcada por la desconfianza mutua
Aunque la dirección de Hizbulá ha optado, de momento, por mantener el silencio sobre la vigencia de la tregua, la milicia libanesa había justificado sus acciones armadas durante la madrugada afirmando que actuaba "en defensa propia" para repeler el avance de las tropas israelíes que continúan con la invasión del sur de su país.
A pesar de la relevancia del anuncio, la cúpula de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se ha apresurado a marcar distancias respecto a los acuerdos alcanzados por los despachos gubernamentales. En una comparecencia pública emitida de forma casi simultánea a la difusión del acuerdo, el portavoz del Ejército israelí, el general de brigada Effie Defrin, ha asegurado que las unidades desplegadas continuarán ejecutando su "misión" en el país mediterráneo "hasta que se les ordene lo contrario".
"Cualquier asunto relacionado con acuerdos es competencia del gobierno. Mientras no recibamos órdenes diferentes, actuaremos de acuerdo con las del jefe del Estado Mayor del Ejército", ha expresado Defrin de forma tajante.
El general de brigada insiste ante los medios de comunicación en que las fuerzas armadas bajo su mando gozan de "plena libertad operativa para eliminar amenazas en cualquier zona" de Líbano. Esta postura fue respaldada por el propio primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien a través de un comunicado emitido durante mañana reiteró de forma "inequívoca" la intención del Estado hebreo de no ceder terreno en el país vecino: "Israel permanecerá en la zona de seguridad del sur del Líbano el tiempo que sea necesario para proteger a las comunidades del norte".
No cesan los ataques
La desconexión entre los despachos diplomáticos y el frente de batalla ha quedado patente a las 17:10 hora local. En ese preciso instante, la aviación de Israel ha lanzado un nuevo ataque contra la localidad meridional libanesa de Nabatieh, mientras que, al otro lado de la frontera, las sirenas de alerta por posible infiltración de drones de Hizbulá se activaban de urgencia en la comunidad israelí de Zarit.
El acuerdo de alto el fuego se pactaba además sobre las cenizas de una de las jornadas más mortíferas desde que comenzó la ofensiva del Estado hebreo el pasado 2 de marzo. El Centro de Operaciones de Emergencia Sanitaria, dependiente del Ministerio de Salud Pública del Líbano, ha informado de que la cifra de fallecidos provocados por los "intensos ataques aéreos israelíes" lanzados desde la medianoche de este viernes aumentaba a 47 personas, mientras que el número de heridos alcanzaba los 97. Los bombardeos castigaron con severidad el sur y el valle de la Bekaa, en el este, provocando el colapso absoluto de las carreteras debido a las miles de familias que huían de las detonaciones.
El parte médico oficial ha detallado que las poblaciones más golpeadas en el sur del país fueron Harouf, con 9 víctimas mortales, y Haboush, con 7 fallecidos. Los bombardeos de las FDI destruyeron también infraestructuras residenciales en Doueir y Arab Salim, donde se ha confirmado la muerte de al menos dos niños. Asimismo, en la periferia oriental del país, la aviación israelí atacó la localidad de Tal Abyad, en la región de Baalbek, matando a tres personas. Con este último balance, el cómputo global de la guerra en el Líbano asciende a 3.980 muertos y los heridos superan los 12.000. El presidente libanés, Joseph Aoun, tildó las operaciones de "escalada peligrosa" que "atenta" contra los esfuerzos internacionales para estabilizar la región.
Golpe al proceso de paz entre EE.UU. e Irán
La intensa campaña militar de Israel contra las posiciones de Hizbulá dinamitó por completo el inicio de las negociaciones nucleares entre EE.UU. e Irán, que debían comenzar este viernes en Bürgenstock (Suiza). El fin de los combates en el frente libanés era una de las prioridades y líneas rojas innegociables esgrimidas por Teherán, que había condicionado el éxito del proceso a la inclusión de la seguridad de su aliado en el memorando de entendimiento firmado digitalmente el miércoles con el presidente estadounidense, Donald Trump.
Al comprobar que los bombardeos israelíes continuaban durante la madrugada, la delegación iraní suspendió en el último minuto su viaje a Ginebra y comunicó a Washington, así como a los mediadores de Catar y Pakistán, que la cuestión del Líbano es "central" y que el diálogo no avanzará si Israel no cesa la ocupación. Teherán acusó formalmente a la Casa Blanca de tener una "responsabilidad directa" en los ataques por su incapacidad para controlar al Estado hebreo.
Esta crisis ha ensanchado además las fisuras públicas entre Washington y Tel Aviv. Horas antes de la ruptura, el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, había exigido públicamente al Ejecutivo de Netanyahu que "respetara" el proceso de paz iniciado con Irán. En respuesta, Donald Trump publicó un airado mensaje en Truth Social arremetiendo contra el Gobierno iraní: "No nos reunimos por desesperación; fue Irán quien lo hizo. ¡Están acabados! Dejaremos que transcurran los 60 días (de la segunda fase del acuerdo). No recibirán dinero alguno, ¡ni diez centavos!".