El iScooter iX8 es uno de esos vehículos que obligan a replantearse qué significa realmente un patinete eléctrico. No solo por su potencia, que está más cerca de la de una moto ligera que de la de un VMP (vehículo de movilidad personal) urbano, sino por la manera en la que combina fuerza, autonomía…y hasta cierto nivel de comodidad. Y es que, incluso, admite accesorios para montar como un pequeño asiento, lo que convierte algunos trayectos en algo más parecido a conducir un ciclomotor compacto que un simple patinete, ya que no obliga a ir siempre de pie. Pero vayamos por partes.

Lo primero que hay que saber es que la firma iScooter apareció en 2015 y se especializó en movilidad eléctrica de uso individual, centrándose sobre todo en los patinetes (aunque también tiene bicicletas… incluso estáticas o cintas para caminar). Esta marca, de origen chino y producción en la región asiática (como casi todas las del sector) distribuye sus productos en más de 30 países, sobre todo europeos. Y este iX8 es un buen ejemplo de todo lo que son capaces de ofrecer.

Kaabo mantis.

Basta echar un vistazo al tipo de neumáticos que equipa o a la robustez que transmite para entender que el iX8 es, ante todo, un patinete pensado para terrenos difíciles. Incluso su doble motor de 1.200 W cada uno (2.400 W en total, que es mucho) lo sitúa en una categoría muy distinta a la de los modelos que solemos ver en ciudad. Esa potencia permite subir cuestas pronunciadas (el fabricante dice que supera pendientes de hasta 30º)  sin perder ritmo y afrontar caminos de tierra, grava o senderos con una llamativa solvencia. 

Se podría definir como un ‘todo terreno’, en el sentido de que la mencionada potencia no está pensada para que sea un vehículo rápido o deportivo, sino más bien para poder afrontar cualquier tipo de terreno sin quedarse ‘colgado’ por falta de empuje o tracción. Con todo, eso no quita que sus prestaciones sean excelentes, como lo demuestra su velocidad máxima de 60 km/h (ojo, en las vías públicas de Euskadi no se puede pasar de 25 km/h, aunque sí en un terreno o finca privados). Ese registro lo alcanza cuando se selecciona el modo de conducción ‘Sport’, si bien hay otros tres niveles que limitan las prestaciones (como el modo ‘caminar’ o el modo ‘Eco’), pero que incrementan la autonomía.

La autonomía, precisamente, es otro de sus puntos fuertes. Con una batería de iones de litio de 48 V y 20 Ah, el iX8 puede recorrer entre 65 y 70 kilómetros por carga, siempre dependiendo del peso del usuario, el tipo de superficie y el modo de conducción seleccionado (esto es algo aplicable a cualquier producto de este tipo). En la práctica, esto significa que se puede hacer una ruta larga por caminos rurales, volver a casa y aún tener margen para un par de desplazamientos urbanos. Para quienes vienen de patinetes más modestos, la diferencia es notable: la sensación de no tener que estar pendiente del porcentaje de batería cambia por completo la experiencia de uso. En este aspecto, lo peor son los tiempos de recarga, que se llevan a cabo en un enchufe convencional y que pueden rondar entre ocho y diez horas para una recarga completa.

El diseño es otra de las cualidades más llamativas en este modelo. Por ejemplo, toda la parte de iluminación es muy avanzada, contando con un original doble faro delantero redondeado, intermitentes, luz posterior e, incluso, la llamada ‘luz ambiental’ en los laterales de la plataforma donde se sitúa el usuario, que lo hacen muy visible, lo cual siempre aporta un punto de seguridad entre el tráfico.

El chasis es robusto, con un peso que ronda los 35,8 kilos (y la posibilidad de aguantar hasta 150 kg de carga); no es poco, pero esa masa extra también pone de su parte para mejorar la estabilidad. Por otro lado, las ruedas de 12 pulgadas con neumáticos todo terreno aportan un buen agarre en superficies irregulares, y la suspensión (con recorridos más generosos que en la mayoría de patinetes urbanos) absorbe baches y vibraciones con bastante eficacia; algo interesante cuando toca circular por vías adoquinadas, pasar por superficies irregulares, badenes…. No es un vehículo ligero ni pensado para subirlo a un último piso sin ascensor (a pesar de que se puede plegar en apenas tres segundos), pero sí uno que transmite seguridad, incluso cuando el camino se complica.

En cuanto a la frenada, el iX8 apuesta por discos hidráulicos combinados con un sistema electrónico de asistencia. Responden de forma progresiva y eficaz, que son dos características de agradecer cuando hablamos de un patinete capaz de alcanzar los 60 km/h. A esa velocidad, cualquier irregularidad del terreno puede exigir una corrección rápida, y contar con un sistema de frenado ‘de garantías’ puede suponer la diferencia entre un susto y un posible percance.

Como decíamos al principio, uno de los detalles más llamativos del iX8 es la posibilidad de instalar un asiento. No es un elemento imprescindible, pero sí un accesorio que aumenta la polivalencia del iScooter. En rutas largas o en caminos donde conviene mantener una postura más estable, viajar sentado aporta comodidad y reduce la fatiga. No convierte al iX8 en una moto, pero sí lo acerca a esa sensación de ‘vehículo compacto’ que permite desplazarse sin esfuerzo durante más tiempo. Entre eso y que el manillar se puede regular en altura con un recorrido de casi diez centímetros, el resultado es un vehículo que ofrece un destacable nivel de comodidad.

Con un precio de 770 euros no es, desde luego, un modelo de los más asequibles, pero sí que resulta competitivo para sus prestaciones. Además, merece la pena estar atentos a la web del fabricante, ya que suele contar con interesantes promociones que se van renovando. Por ejemplo, cuando comenzó la primavera, regalaban una bolsa rígida para scooter valorada en 90 euros; o también existía la posibilidad de pagar el patinete en tres plazos sin intereses. En cualquier caso, al precio de arranque se le pueden sumar el de otros accesorios disponibles para el iX8, como el casco con luz led incorporada (por 70 euros), un candado de cable (40 euros) o bien el candado con forma de ‘U’ (por 70 euros). 

Las ruedas de 12 pulgadas con neumáticos todo terreno aportan un buen agarre en superficies irregulares.

Lo que sí viene de serie y se agradece es la completa pantalla multifunción. En ella se puede ver información como la velocidad, el nivel de batería restante y la autonomía, se puede activar el control de crucero, modo de conducción seleccionado, temperatura, encendido de los faros, distancia recorrida o posible mantenimiento que haya que llevar a cabo. ¿Una última curiosidad? El vehículo le llega al usuario ‘pre-montado’ al 95%, en el sentido de que el propietario tiene que dedicar entre 10 y 15 minutos a fijar el manillar y asegurarlo con algunos pernos.

Por lo que se refiere a las alternativas, destacaremos dos principalmente; por un lado, el  Dualtron Ultra 2, que es un ‘clásico’ entre los patinetes de alto rendimiento. Con más de 6.000 W de potencia pico y una autonomía que puede superar los 100 km, es una opción para quienes buscan prestaciones extremas. Es mucho más caro y más pesado que el iX8 (nada menos que 3.890 euros, y eso que está en oferta, con un peso de 45,8 kg), pero también más rápido (llega a alcanzar unos increíbles 95 km/h) y con mayor capacidad en terrenos complicados.

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En segundo lugar, hay que mencionar el Kaabo Mantis 10 Pro, una alternativa equilibrada para quienes quieren potencia, pero sin exageraciones. Sus 2.000W combinados y su autonomía de unos 70 km lo sitúan cerca del iX8, pero con un diseño algo más ligero y un comportamiento más urbano. Ideal para quienes quieren un patinete potente pero manejable, si bien su precio es ‘abultado’: ronda los 1.999 euros.