El sistema de tu coche que te puede salvar la vida
Ante una situación crítica, a veces el conductor no frena o no pisa lo suficiente el pedal, y el frenado de emergencia lo hace por él
En un momento en el que la seguridad vial vuelve a ocupar portadas y debates, especialmente por la entrada en vigor de la polémica baliza V-16 conectada, crece la relevancia de un sistema cuya presencia en nuestros coches ya no es opcional: el frenado de emergencia, una tecnología que se ha convertido en un escudo silencioso entre el conductor y la tragedia en la carretera.
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Desde julio de 2022, todos los coches de nueva homologación vendidos en la Unión Europea están obligados a integrar este dispositivo, algo que desde 2024 se ha extendido a todas las nuevas matriculaciones que circulen por nuestras carreteras, una medida adoptada para reducir siniestros relacionados con fallos humanos al volante.
Frena por ti en situaciones críticas
Según desglosa el RACE, el sistema de frenado de emergencia, también conocido en inglés como AEB, actúa en los momentos críticos en los que el conductor no frena o no es capaz de aplicar la máxima fuerza de frenado por sí mismo. Una centralita detecta la presión del conductor sobre el pedal de freno y la velocidad con la que ha soltado el acelerador para entender si se encuentra ante un riesgo real de colisión. En ese caso, el sistema, que trabaja conjuntamente con el Sistema Antibloqueo de Frenos (ABS) y el Control de Estabilidad (ESP) para que las ruedas no derrapen y no se desestabilice el coche, aplica la máxima presión de frenado disponible, reduciendo la distancia de detención y, con ello, la posibilidad de impacto.
El nuevo sistema de seguridad obligatorio en los coches desde julio
Además, cuando se combina con otros sensores como cámaras, sensores de radar o láser, cada vez más habituales en coches modernos, la función puede anticiparse a la posibilidad de un atropello o choque con otro vehículo y actuar incluso de manera autónoma, frenando y tensando los cinturones si detecta que el conductor no responde tras recibir la advertencia inicial a través de una luz o un sonido.
Este avance no es anecdótico: diversos estudios internacionales avalan que tecnologías como los sistemas de frenado automático de emergencia pueden evitar o mitigar hasta el 72% de colisiones por alcance, incluyendo escenarios urbanos y de autopista, y también en presencia de peatones y ciclistas.
Debate sobre fiabilidad
El frenado de emergencia forma parte de los sistemas ADAS (sistemas avanzados de ayuda a la conducción) que la Unión Europea ha hecho ya obligatorios para reducir la siniestralidad en carretera. Entre ellos también están controles como el mantenimiento de carril, alertas de fatiga y otros asistentes de frenada y control que buscan compensar errores humanos y mejorar la protección de ocupantes y terceros.
Las señales que te avisan de que debes cambiar urgentemente las pastillas de freno
Sin embargo, como toda tecnología, no está exenta de críticas. En Francia, medios especializados han alertado sobre el fenómeno de la llamada frenada fantasma, donde un AEB mal calibrado se activa sin un peligro real, levantando dudas sobre la fiabilidad y la interpretación de los sensores en determinadas condiciones de tráfico. Y claro, comprender y confiar en estos sistemas es clave para su efectividad, porque no reemplazan al conductor, pero sí multiplican sus posibilidades de evitar un riesgo difícil de prever o reaccionar a tiempo, especialmente en situaciones de emergencia.
Cómo buscar la máxima efectividad
Si queremos que el frenado de emergencia sea lo más efectivo posible debemos tener en las mejores condiciones los elementos que influyen en su acción. Así, tenemos que llevar los neumáticos inflados a la presión adecuada, realizar el mantenimiento del vehículo cuando corresponde, revisar el líquido de frenos y cambiar los discos y las pastillas de freno. Además, hay que tener en cuenta que el estado de la carretera y las condiciones meteorológicas, especialmente la lluvia, la nieve y el hielo, también influyen en la frenada.
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