No deja de tener su punto que el epítome del viacrucis judicial que atraviesan el PSOE y el Gobierno de Pedro Sánchez tenga por nombre caso Plus Ultra. El propio Sánchez no pudo resistirse al juego de palabras y, a los días de conocerse la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, no dudó en pedir tiempo para cumplir con su agenda de gobierno “hasta 2027 y más allá”. Mientras esperábamos la declaración del expresidente en la Audiencia Nacional, volvió a nuestras vidas Mariano Rajoy en su faceta de comentarista futbolístico: “En el fútbol, lo que de verdad importa es meter más goles que el rival. Si no lo haces, pierdes. O, en el mejor de los casos, empatas. España fue incapaz de hacer un gol, tampoco recibió ninguno y, por eso, el resultado fue de 0-0”. A ver si va a ser que el problema de la clase política es que ha acabado por conducirse en términos futbolísticos y solo importa meter más goles que el rival. Por muchas casualidades llamativas que pueda haber en el impulso de las causas que afectan al PSOE –y las hay–, algunos episodios conocidos no permiten mirar hacia otro lado o esperar a que escampe. Requieren de explicaciones con fundamento y, en su caso, de responsabilidades. No es una cuestión del PSOE o del Gobierno, es una cuestión de respeto a la democracia y el Estado de derecho. A fin de cuentas, un plato es un plato y un vaso es un vaso.