Si algo tiene la política española es que vive en un eterno retorno. Y así, de vez en cuando, reaparecen en nuestras vidas figuras como José María Aznar. Decía ayer en redes sociales el expresidente del Gobierno español: “En esta situación insostenible de España, la frase el que pueda hacer que haga cobra más sentido que nunca”. Debe de ser este calor canicular en pleno mayo, pero de pronto me he encontrado pensando si no será que el exlíder popular del cuaderno azul ha transmutado en Julio César. Alea iacta est, Veni, vidi, vici y el que pueda hacer que haga. Aznar acuñó la sentencia allá por noviembre de 2023, cuando fracasó la investidura de Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez negociaba la suya, que finalmente fructificaría. La suerte estaba echada y llegó, vio y venció. Pero la frasecita ha dado mucho que hablar en estos dos años y medio y no para bien. Ahora, Aznar la recupera al calor de la imputación de su sucesor en Moncloa, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que también ha devuelto a primera línea de micrófono a Felipe González. Menos mal que tenemos el Mundial de fútbol en el horizonte para desengrasar un poco. Hablaría de panem et circenses por seguir con la Roma clásica, pero a estas alturas quién sabe ya dónde están los juegos circenses.
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