Tiene el Alavés a uno de los mejores porteros de La Liga. Ahora que se les pide que ejerzan de líberos, puede que Antonio Sivera no sea el más virtuoso con los pies. Tampoco tiene una envergadura extraordinaria, mientras proliferan los guardametas de brazos y piernas infinitos. Y hay quien le afea que no para penaltis como si fuera un debe reprochable. Pero el de Jávea sigue acumulando actuaciones estelares jornada tras jornada, temporada tras temporada. Paradas imposibles que dan puntos como si fueran goles. Sin ir más lejos, la histórica remontada albiazul en Balaídos se hubiera esfumado en el epílogo de no ser por su brazo salvador. Asentado como titular indiscutible ha logrado, incluso, que el mundo del fútbol mire más allá de Madrid y Barcelona para destacarlo como uno de los grandes de La Liga. Su camino no ha sido fácil. Obligado a esperar a la sombra del gran Fernando Pacheco, hubo muchos que dieron su carrera por truncada antes de tiempo. Campeón de Europa sub-21 con España relegando a Unai Simón al banquillo, el frenazo de su larga suplencia parecía oscurecer su futuro deportivo. Hay que tener mucha confianza, resiliencia y capacidad de trabajo para no arrojar la toalla. Su esfuerzo lleva tiempo obteniendo recompensa para alegría de una afición consciente de que tiene a una estrella guardando su portería.