Hay que reconocerles a los viejillos de nuestro amado templo del cortado mañanero que los días de manifa, esta gente se los trabaja fetén. Así que llega el 3M y la comitiva de abueletes implicados en el asunto quiere llegar con todo atado y bien atado al martes. Por eso el primer paso, el acto imprescindible de la jornada en el que todo el mundo ha estado de acuerdo, organizándose hasta el último detalle de manera rápida y eficaz, será el almuerzo. Los aitites han dejado claro que es básico afrontar el programa de actos con el depósito de energías a tope, así que pronto por la mañana, en el local se podrá optar por huevos con txistorra y panceta, manitas con menudicos, y ajoarriero, que siempre hay quien quiere cuidarse con un poco de pescado. De previa, ensalada con piparras, pimientos, aceitunas y algo más, y de postre, o queso o queso. Vino que no falte, pan, y, cómo no, café. Después, tocará ir al monolito y repetir los mismos recuerdos que siempre cuenta cada uno cada vez que llega esta fecha. Se echará un txikito en memoria de quienes fueron asesinados, que los actos protocolarios hay que respetarlos. De ahí, tras el paso de cada uno por casa, se afrontará lo de la tarde, y aquí hay debate sobre si meterse en primera fila o si optar por un segundo plano. ¿El final? Merienda en el local.
- Multimedia
- Servicios
- Participación