Euskadi y Catalunya figuran como las comunidades del Estado en las que avanza a mejor ritmo la descarbonización del sector industrial, aunque en el campo de los servicios los progresos están siendo mucho más reducidos, según proclama un informe de BBVA Research divulgado hoy.
En concreto, en un documento que lleva por título ‘Emisiones de gases de efecto invernadero en España. Un análisis regional’, los analistas Pilar Más Rodríguez y Lucien Antonio Vargas Giagnocavo destacan que España ha logrado un “notable desacoplamiento entre crecimiento económico y emisiones de gases de efecto invernadero”, impulsado por “la expansión renovable, los avances en eficiencia y la modernización productiva”. No obstante, perciben que el análisis regional revela “dinámicas heterogéneas” vinculadas a “la estructura productiva, al mix energético y a factores estructurales”. En este sentido, los autores del informe trazan un análisis de las diferencias en el trabajo de descarbonización realizado en Catalunya, Euskadi y Asturias -tres de las comunidades del Estado con mayor base industrial-, con “trayectorias diferenciadas de descarbonización”.
En el caso vasco, el informe del servicio de estudios de BBVA hace hincapié en que no solo destaca por registrar “menores intensidades de emisiones, sino también por su mayor capacidad para incorporar innovación tecnológica y beneficiarse del avance de la transición energética”. “A pesar de la elevada intensidad energética, asociada a parte de su estructura productiva, el País Vasco ha impulsado tecnologías eficientes, procesos de electrificación y estrategias de gestión energética avanzada”, se lee en el informe. Estos factores se han visto reforzados “por la apuesta institucional por la innovación, la transición energética y la colaboración público-privada, que ha contribuido a consolidar un tejido industrial menos intensivo en emisiones”, recogen los autores.
Además, indican, “la dinámica del sector energético ilustra con claridad el proceso de descarbonización. Desde el máximo alcanzado a principios de los 2000, la intensidad de emisiones se ha reducido a la mitad, impulsada por la creciente presencia de energías limpias en un mix aún dominado por el ciclo combinado y la cogeneración, pero con peso cada vez mayor de la generación hidráulica y eólica. Asimismo, “también en la industria se aprecia un descenso sostenido desde 2011”, apuntan.