Llegó casi de incógnito mientras el finiquito de Laso daba más problemas de los esperados. Muchos baskonistas ni siquiera tenían referencias de él apreciado que nunca había salido de Italia. Dio la sensación de ser una segunda o tercera opción para el banquillo del Baskonia tras la posible negativa de un primer espada. Pues bien, transcurrida la mitad de la temporada, el aterrizaje de Paolo Galbiati se ha convertido en un acierto para el Baskonia. Sus comienzos no fueron fáciles, pero se ha hecho con firmeza con las riendas del equipo y los resultados ya le sonríen. El primer gran objetivo de la temporada como el billete para la Copa ya está en el zurrón, pero quizá más importante que todo eso es que el juego azulgrana alejado de la especulación y eminentemente ofensivo engancha a la afición. Hemos pasado de los bostezos con Laso al baloncesto desinhibido y electrizante de un entrenador que merece su cuota de reconocimiento. Las exhibiciones anotadoras llevan el sello de este italiano que trabaja con lo que tiene y no dice una palabra más alta que la otra pese a que el fichaje de un pívot colocaría al Baskonia en otra dimensión. Es pronto para decirlo, pero quizá el club haya conseguido un entrenador para muchos años. Un matrimonio como el vivido en su día con Dusko.
- Multimedia
- Servicios
- Participación