En apenas unas horas, el debate presupuestario se ha activado en Vitoria ante la presentación del plan económico del equipo de gobierno para 2025. Si, finalmente PSE y PNV logran socio que les facilite la aprobación de sus Cuentas municipales, el territorio histórico, sus principales instituciones y los partidos políticos que las dan color y forma afrontarán el próximo año como deben, es decir, con los deberes hechos. Me refiero a que los ciudadanos de a pie, entre los que lógicamente me encuentro, no entienden que quienes representan a la sociedad, y que para ello han sido elegidos democráticamente, se dediquen a escupirse a la cara por amor al ideario que les impone una u otra formación en vez de trabajar por el bienestar común. Después de los acuerdos, ese empeño podrá salir mejor o peor, ser una maravilla o un auténtico desastre, pero al menos, el entendimiento entre diferentes facilita la labor de quienes ocupan despachos gracias al mandato popular. Lo peor es que, por mor de vaya usted a saber qué zarandajas, durante muchos más años de los debidos, los intereses meramente particulares han echado por tierra cualquier posibilidad de consenso y, por ende, de un mayor grado de desarrollo y progreso para estas tierras.
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