Si hay una tarea doméstica que es realmente aburrida y tediosa, esa es planchar la ropa. Normalmente, exige mucho tiempo, paciencia y constancia, algo que falta en la vida diaria. No obstante, hay algunos gestos que marcan la diferencia y ayudan a que las prendas salgan con menos arrugas de la colada.
En esta situación, la creadora de contenido Paula Seiton (@paulaunsitioparacadacosa), especializada en limpieza y orden, comparte varios consejos para hacer más fácil esta tarea y prescindir por completo de la plancha.
Evitar el error más común al lavar
El primer consejo que indica esta influencer es no sacar las prendas de la lavadora de cualquier manera y dejarlas amontonadas, con tendencia a arrugarse de forma sencilla. Es por eso que nunca hay que meter ni sacar la ropa hecha una bola de la lavadora.
Si las prendas quedan apelmazadas dentro del tambor, el tejido se pliega en sí mismo y se fija de esa forma en el proceso de centrifugado.
Por lo tanto, el consejo es simple: poner cada prenda de forma ordenada en el electrodoméstico y, cuando termine el programa, sacarlas una por una, estirándolas con las manos para poder evitar minutos de planchado.
El papel del vinagre en el lavado
También podemos usar el vinagre de limpieza en el cajón del suavizante, con la idea de suavizar las fibras textiles y hacer que la ropa no quede acartonada tras secarse. Como resultado, tenemos ropa con menos marcas visibles.
Por no hablar de que el vinagre ayuda a eliminar todos aquellos restos de detergente que se acumulan, haciendo que la lavadora quede en mejores condiciones. Eso sí, conviene usarlo de forma moderada y puntual para que no se saturen los materiales del electrodoméstico.
Tender bien también ahorra trabajo
Asimismo, hay un momento clave en todo este proceso: el post lavado. Después de sacar las prendas de la lavadora, se aconseja poner algunas de ellas, sobre todo las ligeras, directamente en una percha. De este modo, mantienen mejor su forma natural.
Si hablamos de aquellas que se tiendan de forma horizontal o con pinzas, a modo de consejo, hay que dejarlas bien estiradas, evitando dobleces innecesarias y sin que queden húmedas mucho tiempo dentro del tambor.
Aprovechar el vapor como aliado
Si a pesar de todo aún quedan algunas arrugas, no hay por qué utilizar la clásica plancha: se puede recurrir al vapor sin necesidad de tener que utilizarla.
Para ello, la creadora de contenido propone aprovechar el vapor que se genera en la limpieza o hasta en el baño para que el tejido pueda suavizar esas marcas leves que se quedan tras el secado.
Otros remedios que también funcionan
Al margen de estos trucos para no planchar las prendas, hay más recomendaciones que nunca están de más. Una de ellas es elegir bien los tejidos de la ropa para que se arruguen menos, como los sintéticos o las mezclas de elastano, así como doblar la ropa nada más secarse.
Tampoco podemos dejar de lado el centrifugado en prendas delicadas, puesto que hay muchas arrugas que salen por un exceso de revoluciones, al igual que la manera en la que usamos la lavadora: no hay que sobrecargarla en la medida de lo posible.
Finalmente, hay que guardar las ofrendas correctamente, sin apretar mucho dentro del armario, para que queden lisas por más tiempo y listas para usar.