El sencillo método para evitar la condensación de las ventanas en invierno
Gracias a este truco, conseguiremos que la humedad y el frío no afecten al interior de la vivienda
El invierno cambia por completo una casa: se cierran las ventanas, se enciende la calefacción y la estufa. También tiene lugar un fenómeno que tiene lugar cada mañana en los hogares: la condensación. Los cristales se empañan enteros, hay más humedad y es un problema doméstico que puede afectar al interior.
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Las gotas se deslizan hacia el marco y pueden acabar en la pared, estropeando la imagen de la vivienda. A pesar de que parece algo de poca importancia, lo cierto es que es algo que no se puede descuidar. Pero haytrucos para ponerle fin, tal y como informa Europa Press.
Daños que van más allá del cristal
Las casas que están expuestas a la humedad sufren un gran desgaste en sus materiales: la madera se hincha, la pintura se levanta y los marcos se deforman, e incluso pueden llegar a aparecer manchas oscuras difíciles de eliminar.
Esto obliga a buscar soluciones como poner toallas en la base de la ventana o secar cristales con un paño, pero que no son efectivas en el largo plazo. Uno de los trucos que se han hecho virales es usar el detergente para el lavavajillas.
Este producto es perfecto para eliminar la grasa, aunque también se puede utilizar para acabar con el vapor de agua y de este modo evitar que se adhiera al vidrio de las ventanas o a cualquier cristal en general.
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Procedimiento sencillo
El primer paso para quitar la condensación es limpiar el cristal a fondo, quitando los restos de polvo, humedad y suciedad. Una vez que la zona esté reluciente, se puede aplicar el producto para que se reparta por toda la superficie.
A continuación, hay que poner una cantidad pequeña de lavavajillas en un papel de cocina o en una bayeta de microfibra seca, extendiéndose por el cristal hasta crear una capa muy fina. Eso sí, de modo que el vidrio no quede muy enjabonado.
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Un detalle importante
En comparación con otros remedios caseros, el detergente nunca se debe limpiar con agua: esto implica que la capa desaparezca y el efecto se pierda, anulando su función: impedir que se formen gotas y que se adhieran con facilidad.
Como resultado, el cristal no acaba del todo seco, pero sí que se puede apreciar cómo las gotas desaparecen. Por lo tanto, hay mucha menos agua acumulada y menos necesidad de secar cada mañana.
Otros trucos para acabar con la condensación
Más allá de lo que hemos visto, hay otros remedios para terminar con la condensación en invierno. Uno de ellos es airear la casa unos diez minutos al día, de modo que las habitaciones se ventilen, así como cocinar con campana extractora y cerrar la puerta del baño al ducharse.
También se recomienda tener una temperatura interior estable para que los cambios bruscos no den pie a que el vapor se convierta en agua. Ante esta situación, se pueden utilizar deshumidificadores domésticos, sobre todo cuando hay mucha humedad.
Finalmente, se aconseja comprobar el estado de los marcos y ventanas, al igual que utilizar burletes y otros medios para el acristalamiento. Con estas técnicas, la condensación será mucho menor y lo notaremos dentro de la casa.
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