Ediciones especiales de libros: ¿seguro que los jóvenes no leen?
De diseños espectaculares a cantos tintados en fantasía, y en una época repleta de pantallas, algunos compañeros de vida analógicos se han visto obligados a reinventarse para persistir
Durante años ha existido una parte de la sociedad que ha repetido casi como un mantra: “Los jóvenes no leen”. Que si han sustituido los libros por el contenido rápido de las pantallas, que si la literatura ha perdido su lugar en las nuevas generaciones...
Sin embargo, basta con pasearse por cualquier librería para comprobar que esa afirmación no solo es simplista, sino también profundamente errónea. Permítame decirle a esa ínfima parte que está muy equivocada, porque los jóvenes sí leen, y además lo hacen con entusiasmo.
La diferencia está en que, como ha ocurrido con muchos más ámbitos, la manera de relacionarse con los libros ha cambiado. Ahora, la lectura se ha convertido también en una experiencia visual, estética y coleccionable. Y, ha sido en este contexto, en el que han surgido las ediciones especiales, uno de los grandes motores de este renovado interés por la literatura.
Piezas de colección
Todos somos testigos del auge de estas ediciones. Y es que las mesas de novedades ya no se limitan a exhibir títulos recién publicados, ya que están repletas de versiones cuidadas al máximo detalle. Ahora, los libros tienen portadas alternativas con ilustraciones llamativas, sobrecubiertas reversibles, overlays o dibujos de las escenas..., e incluso estampados metalizados o relieves que parecen sobresalir de los libros.
Pero, si hay un elemento característico que ha definido por excelencia a este fenómeno son los cantos tintados. Este borde exterior de las páginas, situado al lado opuesto al lomo, ha pasado de ser un aspecto puramente ficcional a convertirse en un lienzo creativo. Hoy en día es habitual encontrar libros con los cantos pintados de colores vibrantes o decorados con ilustraciones que, al alinearse en la estantería, forman auténticas composiciones artísticas.
Una de las escritorasmás leídas de la literatura juvenil, Inma Rubiales -cuyas muchas de sus historias han sido reeditadas en ediciones especiales- lo explica de la siguiente manera: “Creo que confirma todo esto que ya se preveía, de que el libro se ha convertido en un objeto de colección, en algo que la gente no solamente compra para leer, sino también para tenerlo guardadito en su estantería y verlo todos los días: coleccionarlo”.
Packs o cofres
Otro de los factores que ejemplifica este auge es la popularidad de los packs o cofres que reúnen sagas completas o ciertas entregas de una misma serie. Estas ediciones, cuidadosamente diseñadas, están claramente pensadas para los amantes del coleccionismo. Y es que muchos lectores llegan a adquirir estos packs incluso cuando ya poseen los libros en sus ediciones estándar.
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Solo hace falta echarle un vistazo a la saga de Los chicos de Tommen, que el pasado mes de marzo sacó su segundo cofre con la historia de Joey Lynch y Aoife Molloy (Saving 6 y Reedeming 6), de la que también existe el pack con las vivencias de Shannon Lynch y Johnny Kavanagh (Binding 13 y Keeping 13).
Mientras tanto, otros son capaces de cultivar la paciencia suficiente para esperar dichas ediciones y poder contar con las historias desde un primer momento en dicho formato especial. Aunque hay algunas sagas de libros que se lanzan directamente en este formato, y otras que incluso llegan a contar con su propia edición coleccionista. Hay tantos ejemplos..., desde Quicksilver y Brimstone, hasta la reedición de sagas completas como Trono de cristal o Una corte de rosas y espinas de Sarah J. Maas.
Literatura adulta
A pesar de su buena acogida entre los lectores y las lectoras más jóvenes, cabe destacar que esta tendencia no se limita únicamente a la literatura juvenil o a los grandes fenómenos editoriales asociados a ella, que muchas veces se rigen por la viralidad o la presencia en redes sociales. Y es que la literatura adulta también se ha sumado con fuerza a esta corriente.
Cada vez es más habitual encontrar ediciones especiales o cofres de novelas contemporáneas, thrillers e incluso clásicos con un nivel de detalle y acabado moderno, pero que mantienen una esencia concreta. Autores consolidados ven cómo sus obras se reeditan en formatos novedosos, con cubiertas originales, materiales de mayor calidad y elementos adicionales.
Aumento de precios
A pesar de demostrar que el atractivo por este tipo de piezas trasciende la edad, hay que tener en cuenta también el aumento de su precio. Las ediciones especiales son más caras que las convencionales, aunque en los packs se suele dar el caso de que el precio completo es menor al total que conllevaría comprar cada uno de esos libros por separado. Todo depende de la popularidad de las historias, de su acogida, y del movimiento que hayan recibido -sobre todo en redes sociales-.
Por todo esto, afirmar que los jóvenes no leen resulta una idea desfasada. Simplemente vivimos una época en la que el libro convive con múltiples estímulos, y parece haber sido obligado a reinventarse.
Me atrevo a decir que lo ha conseguido, pues las ediciones especiales son la prueba tangible de que la lectura sigue viva, evolucionando y encontrando nuevas formas de conectar con quienes buscan historias, pero también experiencias y recuerdos tangibles a los que poder acudir cuando la vida aprieta y casi ahoga. Lejos de desaparecer, los libros impresos -en papel- se están convirtiendo en un puente entre lo narrativo y lo estético. Y, en ese proceso, los jóvenes no solo están participando, sino que se han convertido en sus principales impulsores.
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