La rebeldía de un músico de rock que lucha contra la cegueraIker Azurmendi
Ibón Casas acaba de dar un largo paseo acompañado de su inseparable perro guía Yardan, con quien va a todas partes desde hace más de una década. En 2001 le asignaron un primer perro (Altea) y luego llegó otro, llamado Roger. Este es el tercer compañero canino de su vida. “Es un pegote. Él y yo estamos pegados como unos putos siameses”, exclama en su bajera de Hernani. Ibón dice tacos y tiene un lenguaje florido pero directo que sale de su ametralladora mental. Qué boca. Habla con vehemencia, sin pelos en la lengua. Es expansivo y dicharachero. Músico curtido en un sinfín de bandas locales de rock duro y heay metal, enlaza sin parar una historia con otra.
Hay en este donostiarra de 56 años una excitación permanente, un brillo adolescente que no puede evitar. De vez en cuando, detiene la explicación y hace un resumen de su historia: “Pon que soy un puto rebelde, un rockero que se ha ido quedando ciego y que ha encontrado la manera de sacar adelante su frustración fabricando cosas, inventándomelas yo”. También menciona varias veces a su madre como referente y guía: “Mi vieja decía que hiciera las cosas con lo que me funciona de mi cuerpo. Tengo un cerebro, manos, piernas… Todo lo que he generado ha sido por teléfono, mail, dando mil vueltas con mi perro guía”. O sobre la ceguera: “Mi madre dice que esto no se supera nunca, que se aprende a vivir con ello”.
Corazón metalero y txuri-urdin
Ibón Casas ha tocado en tantas bandas locales de rock duro y heavy metal que no es siempre fácil seguirle los pasos. Aunque ha bajado un poco el pistón, este cantante, guitarrista, bajista y batería donostiarra continúa en activo en la banda de versiones de heavy metal Malo-terapia de rock and roll; The Mamones, el grupo en el que toca la batería; La Nekronan Band, junto al músico y productor Nando Barradas Luceño; y, por supuesto, en su proyecto en solitario Ibón Casas, donde se dio a conocer con su mayor éxito hasta la fecha, Apaga la luz y verás. En su discografía, destaca una versión rockera marca de la casa del conocido cántico txuri-urdin Goazen Erreala que suena en las gradas del estadio de Anoeta los días de partido.
Ibon Casas [Fotos: Iker Azurmendi]
Aunque no fue diagnosticado hasta la adolescencia, Ibón padece desde niño retinosis pigmentaria, una enfermedad rara y degenerativa que destruye poco a poco los bastones de la retina. En la actualidad, su visión se ha reducido dramáticamente. Ha pasado de ver el mundo a través de un pequeño círculo -la conocida visión del túnel- a quedarse casi ciego. Con 3 años, cuenta, sus padres ya se percataban de que su hijo se chocaba con los objetos que estaban a los lados y se escapaban de su campo de visión.
En el colegio de Jesuitas de Donostia se encontró con otros niños que, como él, llevaban gafas gruesas. Sin embargo, no estaba en la misma situación que ellos. “Claro, es que yo tenía miopía, astigmatismo y retinosis pigmentaria. No podía jugar al fútbol por la noche o andar en bicicleta”, recuerda. Pese a todo, su infancia y primera juventud no ha sido muy diferente a la del resto. “He ido a colegios normales, he entrenado natación a diario. Mi vida ha sido, entre comillas, normal. Pero cuando pierdes la vista, te cambia la vida”, lamenta.
Además de músico multiinstrumentista, es masajista. Aprendió el oficio a finales de los años 80 y todavía hoy hace masajes todas las semanas a su círculo más cercano. Con 17 años, en un curso de masaje en la plaza Lasala de la Parte Vieja conoció a una mujer con su misma afección. “Qué puta casualidad. Desde entonces somos superamigos”, subraya. Entre 1996 y 1999 se dedicó a vender cupones de la ONCE, pero no se sentía realizado. “Necesitaba generar algo propio, porque sentía que se me estaba exprimiendo el cerebro. Lo dejé todo y me levanté. Esa es la rebeldía”, apunta.
Organiza desde 2019 el festival inclusivo de música y deporte Errebeldeak fest de Hernani. [Fotos: Iker Azurmendi]
Abanderado del ‘blind rock’
Entonces decidió pasar a la acción. Inventó el concepto blind rock, una variante del rock con un mensaje inclusivo que define su proyecto en solitario como Ibón Casas y da nombre a uno de sus álbumes. Su canción más conocida, Apaga la luz y verás, ha sido versionada por el Orfeón Donostiarra en el Auditorio Nacional de Madrid. El tema, con un aire pop-rock a Fito, se ha convertido en un himno en la lucha contra la ceguera. El título hace referencia a la canción Apaga la luz del conocido cantante francés Charles Aznavour que escuchaba de pequeño con su padre.
Ha publicado una autobiografía titulada La lucha cotidiana contra la retinosis pigmentaria y desde 2014 preside la asociación cultural DameTVvisión. En 2019 protagonizó el documental Apaga la luz y verás, del ganador de un Premio Goya Axel ‘O Mill, donde se narra su día a día como músico con visión reducida. Ha llegado a montar un concierto benéfico en el que participaron artistas tan conocidos como Miguel Ríos, Kutxi Romero o Sherpa de Barón Rojo.
Ibón dirige en el mes de octubre el festival inclusivo de música y deporte Errebeldeak que se celebra en Hernani. En 2025 se cumplió la quinta edición. Ese es su gran proyecto. Y no ha dejado de rockear. “Todavía tengo mucha energía y ganas de hacer cosas antes de palmarla”, afirma.