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Crema fría de calabacín y menta, ligereza y frescura contra el calor

Esta hortaliza es una de las reinas del verano en recetas para platos entrantes livianos a la vez que saludables, si bien admite infinidad de elaboraciones e incluso se puede consumir en crudo en ensaladas o en carpaccio

Crema fría de calabacín y menta, ligereza y frescura contra el calorPixabay

El verano, por las altas temperaturas, demanda entrantes ligeros y refrescantes. Dejando un poco de lado los tradicionales cocidos que tanto reconfortan en los días fríos, en la época estival damos paso a hortalizas como el calabacín, que por sus atributos reúnen todos los requisitos demandados en estas fechas.

El calabacín es un alimento muy liviano, compuesto en un 95% por agua y con apenas 17 calorías por cada 100 gramos. Un dato este último muy apreciado por quienes buscan lucir la mejor silueta al sol. Pero además, aporta fibra, potasio, magnesio, calcio y vitaminas A, C y B9. Todo ello anima a incluirlo en tus menús si no lo has tenido muy en cuenta hasta ahora.

El calabacín es un alimento liviano y con pocas calorías.

Para ello, te proponemos una receta fresca que te va a encantar, como es la crema fría de calabacín y menta. La puedes preparar fácilmente y sin pasar mucho tiempo cocinando ni tener conocimientos de cocina.

A grandes rasgos se elabora pochando calabacín con cebolla y un toque de menta, triturándolo con caldo vegetal hasta obtener una textura suave, y enfriándolo en la nevera, pero te detallamos el proceso para que el cocinado sea coser y cantar.

La crema fría de calabacín es muy apetecible en días calurosos.

Ingredientes (para 4 personas)

  • 2 calabacines medianos
  • 1 cebolla pequeña o puerro (la parte blanca)
  • 15-20 hojas de menta fresca
  • 400 - 500 ml de caldo de verduras suave
  • Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • Opcional: 1 yogur natural o griego para darle un toque más cremoso

Preparación

1- El primer paso es el pochado. Comienza picando la cebolla y dórandola en una olla con un chorrito de aceite de oliva a fuego medio durante unos 10 minutos.

2- Ahora toca rehogar. Para ello, lava los calabacines, trocéalos (con o sin piel), y añádelos, junto con una pizca de sal. Sofríe todo junto durante 5 minutos para que suelten sus jugos.

El calabacín se puede trocear con o sin piel.

3- Llega el momento de la cocción, así que cubre con el caldo de verduras y deja hervir a fuego medio durante unos 15 minutos, hasta que el calabacín esté muy tierno.

4- A continuación, retira del fuego, añade la mitad de las hojas de menta fresca y tritura con la batidora o robot de cocina hasta conseguir una crema fina.

Hojas de menta fresca.

Si notas la textura muy espesa, es el momento de añadir un poco más de caldo o agua.

5- Añade el resto de hojas de menta picadas para aromatizar sin que pierdan su color verde brillante. Prueba si está bien de sal y puedes añadir un toque de pimienta negra.

6- Por último, deja templar a temperatura ambiente y luego guárdala en la nevera un par de horas antes de sacarla a la mesa.

Para servir, una buena sugerencia de presentación es acompañar la crema fría con un hilo de aceite de oliva virgen extra en crudo, unos piñones tostados o unas hojitas de menta fresca enteras.

Si te apetece ponerla en práctica, aquí tienes una versión básica de esta receta, para un resultado redondo:

Cómo escoger y conservar los calabacines

Al igual que sucede con casi todas las frutas y hortalizas, al escoger los calabacines para elaborar esta receta deben elegirse aquellos ejemplares firmes al tacto, pequeños o medianos, ya que los de gran tamaño tienen un sabor menos dulce, demasiadas pepitas y una carne menos tierna. No deben tener golpes y sí cierto peso en relación a su tamaño. Su color exterior no afecta al sabor, simplemente depende de la variedad.

Y una vez comprados, para conservarlos bien en casa mételos al frigorífico. De esta forma pueden durar hasta dos semanas. No deben almacenarse con frutas que desprendan etileno. Este es un gas que segregan frutas como el melón, el plátano o el melocotón al madurar, y que amarga el sabor del calabacín. También se puede congelar, escaldándolo antes unos cinco minutos en agua hirviendo.

El color exterior del calabacín es diferente según la variedad de que se trate.

Un sinfín de opciones culinarias

Además de consumirlo en forma de crema fría –como la que te presentamos en esta receta–, el calabacín, dada su versatilidad, puede tomarse de un sinfín de formas, ya sea crudo o cocinado. En crudo está muy rico laminado añadido en ensaladas o es apto igualmente para preparar con él un carpaccio. Eso sí, lavándolo muy bien previamente y sin quitar la piel para mantener sus propiedades.

Cocinado admite variedad de cocciones, y es un ingrediente principal en purés y pistos. Se puede hacer cocido, rehogado, frito, salteado, asado o rellenoAcompaña perfectamente carnes, pescados o incluso puede ser ingrediente de tortillas.

El calabacín admite elaboraciones muy distintas, hasta en carpaccio.

Cómo el calabacín beneficia a tu salud

Esta hortaliza, que pertenece a la familia de las cucurbitáceas, igual que otras frutas como la sandía y melón, es fuente de interesantes beneficios para la salud. Entre ellos, destacan los siguientes:

  • Control de peso: Su bajo aporte calórico y efecto saciante lo hacen ideal para dietas de adelgazamiento.
  • Salud digestiva: Al ser rico en mucílagos (fibra soluble), suaviza y desinflama la mucosa intestinal, favoreciendo el tránsito intestinal y previniendo el estreñimiento.
  • Protección ocular: Aporta antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, que protegen la retina y previenen enfermedades oculares.
  • Bienestar cardiovascular: Su alto contenido de potasio y bajo en sodio ayuda a regular la presión arterial y mejora la circulación.