Saltear, pochar y asar: un trío de ases en la cocinaPexels
Si eres una persona aficionada a la cocina, o por mera necesidad de subsistencia tienes que dedicar tiempo a guisar, oirás con frecuencia hablar de salteados, de pochados y de asados. Sin embargo, en ocasiones, no conocemos a fondo las diferencias entre estas técnicas tan empleadas como socorridas en el día a día.
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Cada uno de estos métodos, que transforman los ingredientes crudos en preparaciones sabrosas, nutritivas y digeribles, está indicado para un fin concreto y por ello, en función de la receta o guiso que tengamos entre manos, habremos de recurrir a una u otra.
El salteado es, como el pochado, una técnica muy presente en la mayoría de los guisos.
En esta guía te mostramos las particularidades de cada uno de estos procedimientos culinarios tan habituales en la cocina, tanto en la tradicional como incluso la que apuesta por elaboraciones más creativas y de vanguardia. Son técnicas omnipresentes de las que pocas elaboraciones se libran.
Las principales diferencias entre entre saltear, pochar y asar residen en la temperatura del fuego, la cantidad de grasa utilizada y el tiempo de cocción.
A grandes rasgos, grandes diferencias
Por definición, saltear es cocinar alimentos a fuego vivo con muy poca grasa y movimiento constante. Logra un exterior crujiente y un interior tierno, manteniendo las propiedades nutricionales.
El salteado consiste en cocinar alimentos a fuego vivo con muy poca grasa.
Pochar consiste en cocinar a fuego lento con poca grasa (o en sus propios jugos). Busca ablandar el alimento lentamente sin que llegue a tostarse ni dorarse y es muy empleado en el caso de la cebollas o verduras de base.
Y asar es cocinar mediante calor seco (horno, parrilla o brasas). Su objetivo es dorar la superficie externa reteniendo los jugos del interior.
Vamos a conocerlas más a fondo:
SALTEADO, para vegetales crujientes con rapidez
El salteado es la técnica perfecta cuando quieres vegetales crujientes o carnes tiernas y buscas rapidez. Este procedimiento culinario consiste en cocinar los alimentos rápidamente a fuego vivo con muy poca grasa, manteniéndolos en constante movimiento.
Este método se emplea para lograr que los ingredientes queden dorados y crujientesporfuera, pero jugosos y tiernos por dentro, conservando su textura y nutrientes.
Por ello, se emplea una temperatura muy alta y el mínimo de grasa, equivalente a una cucharada de aceite o mantequilla.
Además, durante el proceso de salteado se requiere remover constantemente (o agitar la sartén) para que los alimentos no se quemen y se cocinen de forma uniforme.
Aquí tienes 5 tips para un salteado perfecto:
POCHAR, para ablandar ingredientes lentamente
Pochar un alimento es cocinarlo a fuego lento, utilizando poca grasa para hacerlo en sus propios jugos, hasta que se ablanda por completo sin llegar a tostarse ni dorarse. Se aplica frecuentemente a verduras como la cebolla o la patata.
Es el método ideal para ablandar ingredientes lentamente hasta que los alimentos queden tiernos y translúcidos sin cambiar de color.
La cebolla se pocha lentamente hasta que queda tierna y traslúcida.
Para pochar alimentos se precisa una temperatura muy baja o suave y poca grasa, o simplemente sus propios jugos en el caso de los vegetales, que son los alimentos que más se prestan a esta técnica.
El proceso de pochado requiere cocinar con paciencia, removiendo de vez en cuando, para que los jugos se liberen y el alimento se cocine desde el interior.
En suma, para pochar se necesita más aceite (y paciencia) que para saltear, y conseguir el punto exacto del fuego donde el alimento se está cociendo a la vez por dentro y por fuera.
Aprende a pochar la cebolla en este vídeo:
Aprecia la diferencia
Aunque a veces se considere lo mismo pochar que sofreír, ambas técnicas de cocina no son exactamente lo mismo. Entre ambas existen las siguientes diferencias:
En ambos casos se usa poco aceite y calor suave, pero mientras que en el pochado, como ya hemos indicado, se busca ablandar los alimentos en sus propios jugos a temperatura muy baja sin que se doren, el sofrito busca dorar ligeramente el ingrediente para extraer y concentrar sus sabores.
ASAR, para una cocción profunda con interior jugoso
La técnica del asado es idónea para piezas más grandes (carnes, pescados o verduras enteras) que necesitan una cocción profunda. La clave de esta técnica culinaria es la cocción mediantecalor seco. El objetivo es someter los alimentos a altas temperaturas (fuego directo, brasas o un horno) para crear una costra exterior dorada que conserve el interior jugoso.
La temperatura recomendada para un buen asado es media-alta y en cuanto a la grasa, muy poca o ninguna. Simplemente basta con un pincelado para dorar.
Métodos principales de asado:
- Al horno: Requiere temperaturas altas, por encima de los 200 grados para sellar rápidamente las carnes, pescados o verduras.
- A la parrilla o a la brasa: El alimento recibe calor seco y directo del carbón, leña o gas. Aporta un característico aroma ahumado.
- A la plancha: Cocción rápida en una superficie metálica caliente, usando muy poca grasa.
En el caso de las carnes y pescados, el golpe de calor inicial sella los jugos naturales.
Con los vegetales, las altas temperaturascaramelizan los azúcares naturales, aportando un sabor tostado intenso (véanse pimientos, berenjenas, cebollas...).
El golpe de calor en el asado sella los jugos.
LOS 10 SECRETOS DE UN BUEN ASADO QUE DEBES SABER:
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La carne debe ser fresca y de buena calidad. Escoge mejor una carne veteada de grasa para que resulte jugosa.
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Antes de asarla conviene sacar la carne de la nevera y dejarla reposar 30 minutos a temperatura ambiente.
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Si te sobra no olvides envolverlo bien para impedir que se seque. Consérvalo en la nevera y sácalo una hora antes de servir para que la carne adquiera temperatura ambiente.
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A diferencia del cordero, la ternera o la vaca, el cerdo no admite el asado a altas temperaturas, la cocción a temperaturas bajas o medias asegura una cocción equilibrada en toda la pieza.
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Cuando se trata de piezas entera, antes de asar se frota por toda la superficie con sal. De esta forma no soltará jugos de su interior como ocurre con las carnes rojas. Es conveniente un buen adobo para condimentar esta carne y hacerlo con un mínimo de dos horas de antelación (si es la noche anterior, mucho mejor)
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El tiempo para asar a baja temperatura es de aproximadamente 30 minutos por cada medio kg cuando se trata de un trozo graso como la aguja. También hay que tener en cuenta el tipo de horno. si escoges la función calor abajo y aire, el tiempo se reduce, no obstante has de estar atenta/o.
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Un termómetro para carnes evita el tener que imaginar como irá el asado por dentro. El cerdo bien hecho debe alcanzar una temperatura de 80ºC al final de la cocción.
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Finalizado el horneado, deja reposar la carne unos 10 minutos antes de trinchar, para conservar jugos.
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Para que no se enfríe la carne una vez asada, déjala reposar en la bandeja dentro del horno una vez apagado.
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Sirve la carne fileteada en porciones de regular grosor que sirvan de ración.
La técnica del asado aporta un sabor característico a las carnes.
¿Sabes qué es el asado a baja temperatura, una técnica que está tan de moda en los restaurantes?
Asar a baja temperatura (conocido como técnica sous-vide o cocción al vacío) consiste en cocinar los alimentos envasados herméticamente a temperaturas suaves y constantes (entre 50ºC y 90ºC) durante periodos prolongados. Garantiza resultados de restaurante: carnes hiperjugosas, pescados en su punto exacto y texturas tiernas imposibles de lograr con fuego directo.
Sus ventajas:
- Retención de jugos y nutrientes: Al no haber evaporación, los alimentos conservan sus propios jugos y vitaminas intactos.
- Uniformidad total: Se cocina exactamente igual desde el centro hasta los bordes, evitando que los extremos queden secos.
- Concentración de sabores: Los jugos quedan atrapados dentro de la bolsa, por lo que el sabor natural del producto se intensifica.
El toque final: el sellado
Dado que la técnica del asado a baja temperatura, como su nombre indica, no alcanza temperaturas altas de tostado, los alimentos no adquieren color durante la cocción. Para lograr una textura crujiente y el característico sabor a asado, se debe finalizar el plato marcando el alimento durante un minuto a fuego vivo en una sartén muy caliente o con un soplete de cocina.