Los huevos son uno de los alimentos más versátiles, completos y nutritivos. Sin embargo, siempre ha existido un debate en torno a su conservación.
A pesar de que en los supermercados están expuestos a temperatura ambiente, la recomendación de los expertos en seguridad alimentaria es conservarlos en la nevera hasta el momento de su consumo.
La razón tiene una explicación muy sencilla. En los establecimientos, los huevos se mantienen fuera del frigorífico para evitar los cambios bruscos de temperatura durante el trayecto de vuelta a casa, lo que podría provocar humedad y condensación en la cáscara.
Según señalan desde 'Realfooding', movimiento enfocado en la alimentación y la salud y que acumula más de dos millones de seguidores, esta humedad facilitaría enormemente la entrada de patógenos.
Sin embargo, una vez que hemos llegado a nuestra cocina, mantenerlos refrigerados de forma constante es fundamental para frenar cualquier posible crecimiento bacteriano y prolongar al máximo su frescura, sabor y vida útil.
En qué parte de la nevera guardarlos
Muchos frigoríficos incluyen un accesorio específico para su almacenaje, la clásica huevera, habitualmente situada en los compartimentos de la puerta.
Sin embargo, los especialistas desaconsejan guardar los huevos en la puerta de la nevera.
Esta zona es la que sufre variaciones térmicas, ya que está más expuesta al aire del exterior cada vez que lo abrimos y cerramos a lo largo del día.
Estos constantes cambios de temperatura pueden alterar la calidad interna del huevo, afectando a la consistencia de la clara y la yema, y favorecer la proliferación de microorganismos.
Por ello, el lugar idóneo para su correcta conservación es la zona alta de la nevera o los estantes intermedios del interior. En estas áreas centrales, la temperatura es mucho más constante y fría, lo que garantiza una preservación óptima y cien por cien segura.
Consejos adicionales
Además de elegir la ubicación térmica correcta, existen otras practicas recomendables como mantener los huevos en su envase original de cartón.
Este embalaje no solo los protege de impactos accidentales, sino que también aísla el alimento y evita que absorba olores fuertes de otros productos presentes en el frigorífico.
Asimismo, el cartón conserva siempre visible la fecha de consumo preferente. Por último, es importante saber que no se deben lavar los huevos antes de guardarlos; hacerlo destruiría su película protectora natural.