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Una ruta de montaña con forma de pulmón y de páncreas

Es el reto solidario 'Respirar la vida' de la vitoriana Miriam Serrano García. Incluye el Aneto y Posets con el fin de visibilizar la salud mental de los sanitarios y la convivencia con la diabetes

Una ruta de montaña con forma de pulmón y de páncreasPilar Barco

A la enfermera vitoriana Miriam Serrano García, que estuvo en primera línea de la pandemia por coronavirus, se la ve contenta y, sobre todo, con mucho ánimo y eso que el camino que tiene por delante no es nada fácil. Se trata, que ni más ni menos, que de una ruta de 129 kilómetros por los Pirineos que incluye los ascensos a sus picos más altos: Aneto (3.403 metros) y Posets (3.268 metros), con 10.000 metros de desnivel positivo a cumplir en ocho etapas entre el 12 y el 19 de agosto. 

A cualquiera le dejaría sin aliento, pero ella se ha propuesto coger más aire que nunca, para Respirar por la vida, que es como se llama el reto solidario con el que intentará visibilizar la salud mental de los sanitarios y la convivencia con enfermedades crónicas como la diabetes tipo 1 que ella tiene. 

Miriam Serrano García

RECORRIDO

Lo afrontará con un curioso recorrido. El de su izquierda, que es el que engloba al Posets y sus alrededores, tiene forma de páncreas, “en honor a las personas que conviven con diabetes tipo 1” . El de su derecha, que es del Aneto, tiene de pulmón, para simbolizar tanto la lucha contra el covid-19 como la propia respiración de los profesionales que trabajan bajo situaciones de gran presión, “para cuidar a los que nos cuidan”. 

Cartel del reto solidario

ETAPAS

Día 12: Benasque-Refugio de la Renclusa

Día 13: Refugio de la Renclusa-Aneto-Renclusa

Día 14: Refugio de la Renclusa-Refugio de Cap Llauset

Día 15: Refugio de Cap Llauset-Benasque

Día 16: Benasque-Refugio de Ángel Orus

Día 17: Refugio de Ángel Orus-posets-Refugio de Ángel Orus

Día 18: Refugio de Ángel Orus- Refugio de Viados

Día 19: Refugio de Viados-Benasque

Tratará así de dar voz a miles de sanitarios y pacientes crónicos que atraviesan procesos de reparación emocional y física, como ella que tuvo que apartarse un tiempo de la atención directa como consecuencia del estrés postraumático que desarrolló cuando trabajaba en la UCI en lo peor del coronavirus.

Pero aparte de dar visibilidad, también pretende recaudar fondos, con donaciones que se pueden hacer en la página Mi grano de arena.org. destinadas a dos asociaciones:DCRA, de Pamplona, que investiga para la diabetes, yASNIE (Asociación Nacional de Inteligencia Emocional).

Además, desea impulsar un proyecto destinado a dar cursos de apoyo emocional a profesionales y pacientes

MIÉRCOLES

Tampoco es baladí la elección del día de la semana en que empieza y acaba el reto: de miércoles a miércoles “porque mi terapia era ese día y también en el que iba a la montaña. Fue un lugar de refugio absoluto y que me ayudaba no solo a canalizar, sino también de alguna forma a superarme”.

Comenzó corriendo carreras de 10 kilómetros. “La primera fue en Asturias de 10 kilómetros”, recuerda. Conoció “a gente maravillosa allí. Y al final, acabamos como en familia, cenando y compartiendo un montón de cosas. Y cada uno teníamos una historia. Entonces, me propuse correr la siguiente carrera, de 18 kilómetros”.

Enseñando el logotipo del reto

Y siguió aumentando distancias hasta intentar completar retos como el actual, para el que, entre otras cosas, se ha preparado participando en los Montes de Vitoria, aparte de entrenar casi todos los días a la semana y contar con los consejos de un nutricionista especializado en deportistas con diabetes porque “conlleva una planificación diferente. Tienes que tener un plan B y un plan C”.

ALTITUD

Porque la altitud afecta a la diabetes, lo que lo hace más cuesta arriba. “En mi caso, me baja bastante el azúcar. Entonces, tengo que suplementar bastante con hidratos de carbono. Y por otra parte, la altitud también afecta al sensor de la diabetes. Al haber falta más de oxígeno, no lo recoge de la manera más adecuada, así que voy a tener que chequear más el glucómetro para estar segura de cómo estoy”.

Ir al monte con diabetes también implica una logística más complicada. “Mira esta cánula –señala–, no pesa mucho, pero ocupa. El problema de ellas es que también por la fricción o el sudor, se tienden a despegar”

Esto significa que va tener que llevar bastante material extra, que ya ha empezado a dejar en los refugios que ha reservado. “Son cuatro refugios en total (La Renclusa, Cap Llauset, Ángel Orus yViados), pero repito uno de ellos dos veces”.

Todo este desafío se plasmará en un libro. Y en septiembre, tras presentarle a Gonzalo Pérez Zunzunegi, compañero de DNA, amante del monte, ya planea hacer otro con este grandullón que también dedica buena parte de sus vacaciones a hacer retos solidarios. En este caso, para la investigación de la ataxia telangiectasia y para dar voz a quienes conviven con ella.