Los bicipolis de Vitoria volverán a patrullar por la calles de la ciudad este verano. El concejal de Seguridad, César Fernández de Landa, confirmó este miércoles la continuidad de este servicio, "en las mismas condiciones en las que se venía prestando hasta ahora", a preguntas de Elkarrekin en comisión.

El pasado octubre, en otra sesión del ramo, el propio Fernández de Landa anunció que la propuesta municipal era hacer una evaluación de este servicio de la Policía Local para valorar su "eficiencia, conveniencia y operatividad", fruto tras la cual se ha decidido que vuelvan. En concreto, de junio a septiembre, que es cuando se destinan estos agentes para vigilar, sobre dos ruedas, las piscinas municipales, los espacios públicos de parques y jardines, zonas peatonales y carriles bicis del casco urbano, en su compromiso con la movilidad sostenible.

INFRACCIONES

Otra de sus funciones de esta brigada es la de controlar la circulación de bicicletas y, en su caso, denunciar aquellas infracciones que observen, tales como conducciones negligentes, circulación sin el casco obligatorio en menores de 16 años o la no utilización de luces por la noche, entre otras.

Asimismo, desarrollan una labor pedagógica para fomentar la convivencia entre ciclistas, conductores de otros de vehículos a motor y peatones.

El correcto estado de las bicicletas también ocupa el día a día de este grupo. Y es que un buen mantenimiento de estos vehículos es esencial para la seguridad vial. En este sentido, controlan las deficiencias técnicas que puedan encontrar durante su patrullaje.

Otro de los objetivos de los agentes es detectar posibles deficiencias en los carriles-bici, sendas y vías públicas, con el objetivo de ponerlos en conocimiento del departamento correspondiente para su reparación.

Para tales fines tiene asignados un total de seis agentes.

El representante de la coalición morada, Óscar Fernández, reprochó que en octubre el concejal de Seguridad "dudara de su efectividad y casi la catalogaba como efectividad estética", pese a que dan una mayor sensación de "seguridad" porque son más visibles y "cercanos" a la ciudadanía, pero Fernández de Landa negó que se haya "dado marcha atrás", ya que se solo se evaluó si era necesario o no continuar con el servicio.

LABOR PEDAGÓGICA

Si bien, reconoció que ambos representantes municipales tienen criterios "diametralmente opuestos" al respecto, puesto que Fernández de Landa cree que esta labor pedagógica también la pueden hacer, por ejemplo, educadores de calle "y que vean por la calle a agentes en bici" no va a hacer que los ciudadanos sean más conscientes de las normas de circulación que tienen que cumplir sobre las dos ruedas.

Pese a ello, el concejal de Elkarrekin se "alegró a medias" por la continuidad de los bicipolis, aunque "lo ideal" sería volver a los doce agentes que tenía en su inicio "porque en 2018 nos quedamos a seis" y que sus funciones sean "otra vez" las de hacer cumplir la ordenanza de movilidad y velar por la convivencia entre bicicletas, vehículos y peatones, "para que vayan destinadas al objeto de su creación".

Además, instó a estudiar la ampliación a "otros meses", más allá del verano, siguiendo el ejemplo al respecto de otras ciudades, como Bruselas y eso que tiene "climatología adversa".

ÚLTIMA CAMPAÑA

De las 88 actuaciones realizadas por los bicipolis en la última campaña “se pueden contar con los dedos de una mano las que son específicas en zonas verdes, piscinas y otros espacios donde deberían actuar preferentemente”, detalló en octubre el concejal de Seguridad.

En todo caso, sus tareas “no son limitadas”, ya que “cuando hay una llamada y están más cerca, son los que acuden”. 

Entre las incidencias recogidas por esta brigada figuran casos de vehículos abandonados o sospechosos, estacionamiento indebido en plazas reservadas, robos de vehículos, problemas con clientes, agresiones, personas causando molestias en la vía pública, hurtos, conatos de incendio, manipulación de drogas o infracciones de tráfico.

“Son actuaciones comunes al conjunto de las patrullas”, puntualizó.