A las 12.30 de la mañana puntual han salido en comitiva las miles de mujeres que se han manifestado por las calles de Vitoria al grito de Gora borroka feminista y presididas por una gran pancarta que pedía Otro mundo desde el feminismo. Para las 12.00 horas eran ya varias las mujeres que se encontraban listas para reivindicar la verdadera igualdad y los derechos de todas las mujeres. Con sus pañuelos morados con el lema de Feministok prest, grupos de amigas, familias enteras y cuadrillas comenzaron a concentrarse en la plaza de San Antón antes de iniciar el recorrido por el centro de la ciudad.
El ambiente ha ido creciendo poco a poco a medida que más personas se sumaban a la convocatoria. El color morado dominó la plaza y las calles cercanas, donde dominó la necesidad de seguir reivindicando los derechos de las mujeres y no dar por sentados los avances logrados.
Entre quienes aguardaban el inicio de la manifestación estaba Ana, que acudió con una reivindicación clara. “Estoy aquí para reivindicar el sitio de las mujeres en Vitoria”, explicó minutos antes de que comenzara la marcha, convencida de que la presencia en la calle sigue siendo una herramienta imprescindible para visibilizar las demandas feministas.
La misma idea compartía Gemma, quien subrayaba el carácter plural de la movilización. “Queremos reclamar la igualdad de derechos para todas las mujeres. Aquí hay muchos colectivos, pero la lucha es la misma. Diversidad, pero juntas”, señalaba mientras observaba cómo se iba llenando la plaza de pancartas y carteles con diferentes reivindicaciones.
A lo largo de la mañana, las consignas se fueron sucediendo desde el inicio del recorrido. Entre los gritos más repetidos se escucharon Erasorik ez erantzunik gabe o Nos tocan a todas si tocan a una, coreados por la multitud que avanzaba por las calles del centro. Las reivindicaciones fueron variadas y reflejaron preocupaciones que van más allá del ámbito local.
Uno de los mensajes más presentes fue el rechazo a los conflictos armados que afectan a diferentes partes del mundo y a las mujeres que viven en estas. Varias pancartas y consignas reclamaron el fin de las guerras en países como Palestina, Ucrania o Sudán bajo el lema Gerra = violencia patriarcal, una idea que vinculaba la lucha feminista con la denuncia de la violencia en todas sus formas.
También hubo espacio para otras reivindicaciones, como la defensa de un feminismo antirracista. Entre la multitud pudieron verse pancartas con mensajes como Juntas contra el odio, sostenidas por mujeres que reclamaban una lucha feminista inclusiva y diversa.
Temor a los retrocesos
Elena acudió a la manifestación con una preocupación que compartían muchas de las asistentes: el temor a que se produzcan retrocesos en los derechos conquistados. “Es muy triste que si la ultraderecha consigue gobernar, pueda haber un retroceso en todo lo conseguido hasta ahora. Las nuevas generaciones tienen que animarse a luchar”, afirmó antes de iniciar la marcha.
La manifestación también contó con la presencia de familias que acudieron con los más pequeños. Jordi y Amaia llegaron a la plaza de San Antón acompañados por los más txikis de la casa para participar en la jornada reivindicativa. “Nosotros pedimos que la ley de igualdad sea de verdad efectiva. Por ejemplo, en materia de trabajo, si un hombre y una mujer hacen el mismo trabajo, que cobren igual”, explicaron.
La presencia de diferentes generaciones fue una de las imágenes más repetidas durante toda la mañana. Mujeres jóvenes, adultas y mayores se manifestaron por la capital alavesa. Un avance muy significativo en la lucha es el aumento de mujeres que deciden salir a la calle y manifestarse, algo muy gratificante para Oihane y Malen, dos jóvenes que acudieron a la jornada de portando sus chapas moradas. “Es importante que las más jóvenes se unan a la lucha y sean conscientes de que todavía hay mucho por hacer”, explicaba esta última.
A lo largo del recorrido, que finalizó en la plaza de la Virgen Blanca con la reivindicación de diferentes colectivos, muchas de las asistentes coincidieron en que el 8 de marzo sigue siendo una fecha clave para visibilizar la lucha feminista, pero también recordaron que las reivindicaciones no se limitan a un solo día y que “todos los días deberían de ser 8 de marzo”.