Lo que comenzó en 1851 como un proyecto pionero para modernizar el campo vasco es hoy un referente internacional en biotecnología e inteligencia artificial. Neiker, el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario, celebra 175 años de historia con un objetivo intacto: que el sector primario sea rentable, sostenible y, sobre todo, inteligente.

Así lo transmite el equipo de trabajo de Neiker, encabezado por su directora general, Olatz Unamunzaga, en declaraciones a Diario de Noticias de Álava, en las que repasan décadas de trabajo en los ámbitos agrario y pecuario, así como en las líneas de investigación vinculadas al desarrollo del sector.

Desde el centro recuerdan que, en la última década, el enfoque ha evolucionado desde una productividad puramente técnica hacia un modelo de sostenibilidad integral y digitalizada. “Hoy no solo buscamos que el sector sea rentable, sino que sea resiliente al cambio climático y neutro en emisiones”, explican. En este cambio de paradigma han incorporado conceptos que hace apenas diez años eran incipientes, como el enfoque One Health, que integra la salud animal, ambiental y humana.

Ciencia conectada al campo

“Lo que ha cambiado en la última década es la necesidad de integrar al sector en nuestro trabajo”, subrayan desde Neiker. En este contexto se enmarca el Plan Berritzen, cuyo objetivo es acercar la ciencia al campo de forma directa, útil y comprensible, asegurando que el conocimiento generado en los centros de investigación llegue de manera efectiva y práctica a las explotaciones. “En definitiva, buscamos generar impacto real en el campo”, remarcan.

Neiker apuesta por un sector primario rentable, sostenible y digitalizado, conectado directamente con el campo

La apuesta por la alta tecnología, el denominado agritech, es otro de los ejes estratégicos del centro. “La tecnología nos permite transformar el manejo cotidiano de las explotaciones”, explican. Un ejemplo es el pastoreo virtual, que permite monitorizar el ganado mediante GPS para mejorar su bienestar y la gestión de los pastos. A ello se suma la optimización del uso del agua mediante estaciones meteorológicas virtuales, herramientas basadas en inteligencia artificial que proporcionan datos climáticos precisos para el riego sin necesidad de instalar sensores físicos. “Utilizamos la tecnología para que el sector produzca de forma más inteligente, eficiente y sostenible”, resumen.

Entre las áreas que concentran actualmente una mayor inversión de recursos, Neiker destaca la viticultura. “Es un sector que atraviesa un momento delicado y queremos acompañarlo con avances en la recuperación y conservación del material vegetal, la mejora de la salud del suelo, alternativas sostenibles para el control sanitario del viñedo y sistemas de riego de precisión”, detallan. El objetivo es que comarcas como Rioja Alavesa se diferencien por el alto grado de innovación de sus bodegas, una estrategia que también se extiende a las zonas productoras de txakoli.

Otra línea clave es la vigilancia de enfermedades emergentes en fauna silvestre y su posible transmisión a la ganadería o a las personas, siempre desde el enfoque One Health. Para ello, Neiker se está dotando de instalaciones de referencia en bioseguridad, como las renovaciones del laboratorio NCB3 de Derio y del NBC2 de Arkaute.

En el ámbito de los suelos y el carbon farming, el centro se ha adelantado a la futura Ley de Suelos de la Unión Europea mediante el impulso de una red pionera de monitorización con más de 400 puntos de control en Euskadi. “El objetivo es proteger el suelo para que pueda cumplir todos sus servicios ecosistémicos, entre ellos su papel como sumidero de carbono y motor de la economía circular”, explican. Además, a través del proyecto LIFE Carbon Farming, se promueven prácticas agrícolas sostenibles que también resulten rentables para el productor.

La transformación digital busca mejorar el bienestar animal y la competitividad de sectores críticos como la viticultura en Rioja Alavesa

La investigación forestal es otro de los pilares del instituto, con trabajos centrados en la obtención de nuevas variedades más resilientes al cambio climático y resistentes a plagas, con el fin de garantizar una producción alineada con los retos del sector forestal y de la madera.

Instalaciones de Neiker en Arkaute Alex Larretxi

A ello se suma la agricultura y ganadería de precisión, que está transformando el día a día de las explotaciones mediante la digitalización. Desde el pastoreo inteligente, con sistemas como Rumi, hasta la implantación de cultivos verticales (indoor farming) y el uso de drones y sensores IoT para monitorizar en tiempo real el bienestar animal y el rendimiento de los cultivos.

Impacto real sobre el terreno

Para Neiker, el éxito de una investigación no se mide únicamente por el número de publicaciones científicas, sino por su capacidad para aportar soluciones útiles al tejido productivo. “Medir el impacto real es complejo, porque nuestra transferencia se realiza en un ámbito muy local, pero lo cuantificamos a través de hitos tangibles”, explican.

Un ejemplo es la contribución del centro a la sanidad animal mediante la validación de tecnologías y vacunas, que permitió que la Comisión Europea declarara a Euskadi territorio libre de tuberculosis bovina en 2022. También destacan el trabajo realizado en la mejora genética de la raza de oveja Latxa, hoy más productiva que hace cuatro décadas. En el ámbito vegetal, sobresale la mejora de la patata, con variedades como Beltza y Edurne, o el desarrollo de variedades de pimiento de Gernika e Ibarra resistentes a virus. Asimismo, las herramientas de agricultura de precisión desarrolladas por Neiker han permitido a los productores lograr ahorros reales y medibles en el uso de fitosanitarios y fertilizantes.

Instalaciones de Neiker en Arkaute Alex Larretxi

Desde Neiker consideran que el sector agrario vasco está altamente profesionalizado y es consciente de que la innovación es la única vía para seguir siendo competitivo. “La implementación requiere tiempo e inversión, por eso no investigamos de espaldas al campo”, señalan. Los proyectos se diseñan junto a asociaciones y cooperativas para que la innovación sea útil, aplicable y asumible económicamente.

En esta línea se enmarca nuevamente el Plan Berritzen, que incluye parcelas demostrativas, living labs y convocatorias para recoger ideas innovadoras, incorporando de forma activa la visión del sector. “Al mismo tiempo, debemos ir un paso por delante para detectar los retos futuros y empezar a darles respuesta cuanto antes”, apuntan.

El relevo generacional sigue siendo uno de los grandes desafíos del sector primario. La falta de incorporación de jóvenes, agravada por la competencia de actividades percibidas como menos exigentes, pone en riesgo actividades clave como la agricultura y la ganadería. Para hacer frente a esta situación, el Gobierno Vasco, en colaboración con las Diputaciones Forales, ha puesto en marcha la Estrategia Integral de Relevo Generacional del Sector Agrario.

En este contexto, centros tecnológicos como Neiker juegan un papel clave en la captación de talento. “Transformar el sector en un entorno de alta tecnología ayuda a cambiar la percepción de la agricultura tradicional”, explican. El uso de drones, sensores, inteligencia artificial y biotecnología demuestra que el campo puede ser un laboratorio de innovación puntera y una actividad rentable. “Nuestro reto es poner de moda el sector y darle la notoriedad que merece, mostrando que es una carrera atractiva, innovadora y estratégica para el territorio”, concluyen.