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"Se ha fragilizado muchísimo a los pacientes de cáncer"

Los beneficios del ejercicio físico lo convierten en una “pata más” del tratamiento oncológico

"Se ha fragilizado muchísimo a los pacientes de cáncer"Alex Larretxi

Se ha demostrado en muchas ocasiones que el ejercicio físico es beneficioso para la salud. Y al contrario de lo que pueda opinar gran parte de la sociedad, ejercitarse es mucho más necesario cuando el cuerpo se encuentra en una situación de debilidad. Esto ocurre en el caso de los pacientes oncológicos.

Desde la puesta en marcha de los programas de detección precoz de esta enfermedad en Euskadi, se han detectado en torno a 17.582 tumores. Entre estos casos se encuentran diferentes tipos, con tratamientos y operaciones diversas, pero con el nexo de que en todos ellos el ejercicio físico aporta grandes beneficios. 

Educador socio-deportivo

Borja Gutiérrez Santamaría es educador socio-deportivo y colabora con OSI Araba ayudando a pacientes oncológicos a ejercitar su cuerpo. Un tema de gran interés para él y sobre el que ha profundizado en su tesis. La muestra fue muy significativa, ya que participaron cerca de 300 pacientes.

Tras este proceso la evidencia científica señala que el ejercicio físico es favorable para los pacientes de cáncer. Además de ganar fuerza y resistencia aeróbica, también se centraron en el ángulo de fase que es la calidad de las células, y estas también habían mejorado gracias al ejercicio. 

“La masa muscular es donde se metaboliza toda la quimioterapia, entonces cuanta mayor masa muscular tengan mejor van a tolerar los fármacos”

“El pensar que un paciente de cáncer se va a ver beneficiado con el ejercicio es algo que cuesta, pero se ha visto que cuando empiezan con estos programas de ejercicio físico todos o muchos efectos secundarios que tienen estos pacientes se aminoran”, asegura Borja Gutiérrez. Entre esos efectos secundarios destaca la fatiga a causa de los tratamientos, y que gracias al ejercicio físico se disminuye considerablemente en el día a día, así como, los vómitos y las náuseas.

Los tratamientos suelen ser procesos largos, y a causa de la medicación pierden mucha masa muscular. “La masa muscular es donde se metaboliza toda la quimioterapia, entonces cuanta mayor masa muscular tengan mejor van a tolerar los fármacos”, indica.

Dosis optima

El educador explica que el ejercicio se considera un tratamiento no farmacológico, y que al igual que otros tratamientos hay que establecer las dosis óptimas en los tiempos óptimos. Por ello, desde las organizaciones se recomienda que el ejercicio sea lo más individualizado posible. Además, Borja Gutiérrez destaca que “tenemos mucha suerte” en que la gran mayoría de oncólogos y oncólogas están concienciados con los beneficios del deporte en los pacientes.

“Tenemos suerte de que desde la Asociación Contra el Cáncer, dónde yo he liderado el programa de ejercicio físico, hemos trabajado entre todos en mostrar la evidencia que hay a los oncólogos”. Asimismo, desde su punto de vista cada vez más personal médico va aceptando el ejercicio físico como parte del tratamiento: “El ejercicio tiene que ser una pata más del tratamiento del paciente oncológico”.

“Tenemos suerte de que desde la Asociación Contra el Cáncer, dónde yo he liderado el programa de ejercicio físico, hemos trabajado entre todos en mostrar la evidencia que hay a los oncólogos”

"Va a misa"

Por otro lado, no solo forma parte del médico ser consciente de la necesidad del ejercicio físico, los propios pacientes tienen que estar de acuerdo y hacer un esfuerzo por añadirlo en su día a día. “A los pacientes lo que les diga el oncólogo va a misa”, indica Borja Gutiérrez.

“De primeras hay un muro de decir ‘mi oncólogo me está diciendo que haga ejercicio pero yo no puedo hacer ejercicio’, le dan un voto de confianza y verdaderamente ven que en manos de buenos profesionales se ven beneficiados y entonces eso les mantiene adheridos a un programa de ejercicio físico”, explica.

Programa 3 meses

“Yo cuando paso horas con ellos entrenando sí que les intento dar píldoras de conocimiento, porque creo que una persona con información es una persona empoderada”.

En este sentido la Asociación Contra el Cáncer de Álava cumple un papel fundamental al ofrecer un programa de educación de tres meses de ejercicio físico. “Este programa sirve para quitar muchos miedos, porque se ha fragilizado muchísimo a los pacientes de cáncer”, asegura Gutiérrez. Al implementar los ejercicios en su vida, ellos mismos son conscientes de sus avances y de cómo poco a poco y con pautas claras van mejorando.

“Tenemos anécdotas brutales de pacientes que para ir a la asociación tienen una rampa o unas escaleras, muchos pacientes venían por la rampa porque veían imposible subir escaleras, y de repente llegan un día y nos dicen ‘he subido por las escaleras’, y te lo dicen con una sonrisa”. 

Además, es partidario de educar a los pacientes sobre su situación: “Yo cuando paso horas con ellos entrenando sí que les intento dar píldoras de conocimiento, porque creo que una persona con información es una persona empoderada”.