Rita Oyana cuenta con orgullo cómo “ha visto la luz” al final del temido túnel del paro. En concreto, esta mujer procedente de Guinea Ecuatorial, donde comenzó los estudios de Arquitectura, que lleva cuatro años en la capital alavesa, puso fin a la angustia de no encontrar trabajo el pasado febrero, cuando empezó las prácticas en la empresa Eraikume, dedicada a la construcción y formada únicamente por mujeres, donde le hicieron un contrato indefinido. “Ya no tenía esperanzas. Me quedé sorprendida cuando me ofrecieron este trabajo y más cuando me hicieron en mayo el contrato indefinido”, recuerda Oyana, que solo tiene palabras de agradecimiento a todos los que han contribuido a este final feliz.

La llave para acceder al mundo laboral la encontró gracias al programa Incorpora de la Fundación la Caixa, donde para ella, como subraya, fue fundamental la labor de mediación y coaching que le hicieron desde Sartu Álava, que lleva colaborando con esta iniciativa desde 2008 y el pasado 2022, en concreto, hubo 223 participantes de este territorio, de las cuales 71 han terminado trabajando. Pero, como matiza Irati Fernández de Eribe, del servicio de intermediacion sociolaboral de Sartu Álava, “no consideramos positivos solo los procesos que terminan en contratación ya que las situaciones sociopersonales desde las que acceden son muy diversas y cada proceso también es muy diferente y tiene su ritmo”.

Orientación

En el caso de Rita Oyana tuvo su primer contacto con Sartu Álava al ser derivada desde Lanbide, en 2020. A través de un itinerario de orientación, realizó varios certificados de profesionalidad: Operaciones auxiliares de fábricas y cubiertas; Fábrica de albañilería; Manipulación de cargas con carretillas; Montaje y desmontaje de andamios tubulares…

Sin embargo, esto no le fue suficiente para poder acceder al mercado laboral. Si bien, no se desanimó y siguió esforzándose por mejorar y poder acceder a un empleo y así en 2021 a través del servicio de mediación gestionado por Sartu Álava, dio los pasos para homologar su título bachiller.

En mitad de ese proceso, en 2022 se le ofreció la oportunidad de participar en la formación de coaching para el empleo que se lleva a cabo desde la asociación, que permite impulsar sus competencias personales y para el empleo y probar con una experiencia de prácticas no laborales adecuadas a su perfil. Es así como desde Sartu se le puso en contacto con la empresa Eraikume. “Hoy en día continúa la relación laboral y en cada seguimiento que se realiza desde la entidad Rita desprende pasión por lo que hace. Aunque se trate de un trabajo duro y muy masculinizado sus ganas de mejorar no cesan”, destaca Fernández de Eribe.

“Solo quería trabajar”

Otro caso de superación es el de Alain Bruno Djene. “Yo lo único que quería era trabajar”. Es la frase que no se cansa de repetir este camerunés que llegó a Gasteiz en julio de 2014 prácticamente sin saber castellano y que ahora está trabajando de cocinero en un restaurante del Casco Viejo de Vitoria. “Desde aquí hemos trabajado desde el castellano, competencias, formación para el empleo e intermediación para el programa de la Fundación la Caixa”, precisan desde Sartu Álava, donde entró en 2014, acompañado de una compatriota alumna de Sartu. Así, entre 2015 y 2016, se formó en Diversificación Profesional, Fontanería y Calefacción, Web 2.0, Reparación y mantenimiento de electrodomésticos...

Le motivaron para que continuara formándose, inscribiéndose en la EPA Paulo Freire para que obtuviera la ESO. Así lo hizo y tras trabajar su objetivo profesional, se inscribe en el CFGM de Cocina. Realiza prácticas en un restaurante de la ciudad, pero no hay posibilidades de contratación ya que llega la pandemia en 2020.

En 2021, acude de nuevo a Sartu y se motiva para que reanude la búsqueda activa de empleo y se valora como un buen candidato para que participe en Coaching para el Empleo. En mayo de 2022 participa en el segundo Punto Formativo de Incorpora impartido por Sartu Álava desde donde accede a unas prácticas no laborales en cocina en un restaurante de Vitoria. Finalmente el dueño, satisfecho con la labor, le hace un precontrato de un año para solicitar el arraigo social y así obtener el permiso para poder ser contratado.

Tras varios obstáculos y mediante la labor de la técnica de Incorpora, su solicitud se resuelve favorable y es contratado por el restaurante donde realizó las prácticas. En agosto del 2022 consigue su autorización de trabajo y tras un periodo, su contrato pasa a ser indefinido. “Animo a participar a todo el que quiera trabajar porque ayuda de verdad a hacerlo”, resalta Djene.