El disparatado alza en el coste de la energía está afectando negativamente a las estaciones de servicio alavesas. Llenar el depósito con gasolina o diésel no está al alcance de todos los bolsillos con precios que oscilan entre los 1,6 euros hasta rondar los 2 euros por litro, por lo que muchos ciudadanos se lo piensan antes de acudir al surtidor. El descenso de clientela tiene su efecto inmediato en las ventas de las estaciones que han bajado “un 16%” respecto al pasado año. Una caída que es aún mayor si se comparan las cifras con las del último año prepandemia, con un declive de “más del 35%”, en relación a 2019. Son los datos ofrecidos a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA por la Asociación de Estaciones de Servicio de Álava-SEA, la patronal que ostenta la representación mayoritaria del sector en la provincia y que aglutina a una docena de empresas de servicio independientes y de mediano formato del territorio.

Menos ventas y más gastos

“Las ventas van mal, muy mal”, lamenta su presidenta, Manuela González, quien explica que los ciudadanos “miran muchos más sus bolsillos”, debido no solo al incremento de los combustibles, sino al “aumento de todos los precios en general”. “La frase de Lleno, por favor ha desaparecido totalmente” del vocabulario y la mayoría de los conductores reposta con un presupuesto ajustado de “20, 10 e incluso 5 euros”. La bajada se nota “muchísimo” y ya “no existe el llenado de depósito ni en las operaciones salida de vacaciones y puentes ni tampoco hemos mejorado los fines de semana y eso que hemos tenido muy buen tiempo”, apunta. Al factor económico suma el cambio laboral que trajo la pandemia con el incremento del teletrabajo. Una merma en la facturación importante y eso si se llega a cobrar porque, tal y como denuncia González, “han aumentado los casos de personas que se dan a la fuga sin pagar”. Unos sinpa que se incrementan en épocas de crisis.

Bonificación

Los descuentos de 20 céntimos por litro que aprobó el Gobierno estatal hasta final de año, para amortiguar la galopante escalada de precios, está provocando tensión y “falta de liquidez” en el sector. “Es un follón. Por la parte económica del dinero que tenemos que adelantar cada mes y por el trabajo diario que nos acarrea, además de tener que adaptar los sistemas informáticos”, expone González. Cada estación de servicio alavesa anticipa de media cada mes “entre 75.000 y 100.000 euros” por este concepto, lo que asfixia al negocio. Descenso de ventas, adelantar las bonificaciones y asumir el alza de los precios hacen muy difícil cuadrar las cuentas mensuales. “Hay que tener en cuenta que una cisterna de gasoil de 30.000 litros costaba 35.000 euros hace año y medio y ahora está en los 60.000 euros. Tenemos facturas nunca vistas en la historia”, lamenta la patronal. Más contundente se muestra si cabe Itziar Onaindia, propietaria de varias estaciones de servicio, quien reprocha que el sector está haciendo “labores de banco para Hacienda”. “No están crujiendo de mala manera. Las bonificaciones son como un impuesto que soportamos mediante créditos para poder subsistir”, critica. Un “suma y sigue” de gastos al que se une la bajada en la caja de las gasolineras. “Partimos de una pandemia en la que tuvimos que estar abiertos cuando no se vendía nada. Asumimos altos precios de combustible que no son ni medio normales, bajan las ventas, adelantamos el dinero de las bonificaciones y ahora también sumamos el coste del TicketBai con cambios de programas y formación a los trabajadores. No sé si quieren hundir a todas las pequeñas gasolineras”, sentencia. Las estaciones de servicio anticipan el dinero de los descuentos, lo solicitan en los primeros quince días del mes siguiente y la Diputación se lo abona a mes devengado. Así se actúa en las 38 empresas del sector existentes en Álava, que tienen un total de 69 puntos de venta. Por lo menos, la Diputación “cumple” y no hay “el caos” que se está dando en ámbito estatal.

El actual modelo de bonificaciones no convence al sector que lleva tiempo reclamando una bajada del IVA, al igual que se ha impuesto en el gas o la electricidad. “Vendría mucho mejor la reducción en el IVA. Es más coherente y fácil para todos”, demandan González y Onaindia. “Lo de los 20 céntimos es un café para todos. Se lo aplican igual a un viajero de paso por el territorio que a un autónomo de reparto y no todos pagan impuestos”, manifiestan desde la asociación del SEA.

Proliferación

A pesar de la negativa coyuntura, el sector no ha tenido que lamentar cierres. Es más, Vitoria ha sumado tres gasolineras en los últimos meses, en Portal de Gamarra, Armentia y Avenida del Zadorra, a la que se incorporará una cuarta en el barrio de Adurza, donde ya se han iniciado las obras. Una situación que “choca” a la presidenta de la Asociación de Estaciones de Servicio de Álava, quien explica que son negocios que “no se dedican exclusivamente al sector” y “no dan el servicio de una estación convencional” al “no tener casi personal”, atender mediante máquinas y no disponer de tienda.

“Lo llevamos como buenamente podemos”, declara Onaindia al ser preguntada por la viabilidad del negocio. “Vamos al día a día. No se sabe por dónde va a tirar el mercado”, completa González, quien a la lista de dificultades incorpora los “mayores descuentos” que ofertan las grandes petroleras en sus estaciones y contra los que no pueden competir las pequeñas y medianas empresas del territorio. Por otra parte, la patronal alavesa descarta que pueda haber problemas de desabastecimiento de combustible por la inminente huelga en el sector del transporte a nivel nacional. “En marzo no los hubo, así que tampoco los esperamos ahora”, augura.

Postes eléctricos

La reconversión que debe afrontar el sector de la automoción también provoca quebraderos de cabeza a las gasolineras. La Unión Europea ha establecido eliminar la venta de vehículos y furgonetas a combustión para 2035, lo que requiere de una reestructuración de las estaciones de servicio. El Gobierno estatal acaba de aprobar la regulación de la instalación de puntos de carga para coches eléctricos en las principales estaciones de servicio de carburantes. El texto establece que todas las gasolineras con ventas superiores a cinco millones de litros anuales deberán instalar al menos un punto de recarga para coches eléctricos, así como las gasolineras de nueva creación. Una medida que debe cumplirse para mediados de 2023 y que afectará a más de un millar de gasolineras en todo el territorio nacional.

“Hay algunas estaciones en Álava que ya lo están implantando, aunque todavía queda mucho porque no hay demanda real de vehículos eléctricos”. “Veremos en qué queda todo y cómo deriva, puesto que al precio que está la luz...”, manifiesta González. “Es una locura y un no parar, ya que la instalación de los postes eléctricos requiere de otra inversión más”, indica Onaindia. l

Al detalle

l Caída. La galopante escalada de los precios de los carburantes está provocando una fuerte caída de las ventas en el sector de las estaciones de servicio alavesas que han visto descender esta apartado en un 16%, respecto al pasado año. La bajada todavía es más acusada, teniendo en cuenta los datos de 2019, último año prepandemia, al decrecer las ventas por encima del 35%. Además de la bajada en las ventas, las gasolineras tienen que hacer frente a los altos precios de los carburantes que han doblado su coste en el último año y medio. Una cisterna de gasoil de 30.000 litros costaba 35.000 euros y ahora está en los 60.000 euros.

l Falta de liquidez. El sector manifiesta problemas de liquidez para poder llegar a fin de mes al tener que hacer frente al adelanto de las bonificaciones de 20 céntimos por litro. Unos descuentos al cliente que asumen las estaciones de servicio, con medias entre los 75.000 y 100.000 euros mensuales, y, posteriormente, solicitan a la Diputación alavesa quien los abona a mes devengado. La Asociación de Estaciones de Servicio de Álava-SEA reclama acabar con este sistema de bonificaciones e implantar una reducción del IVA a los carburantes, tal y como se ha establecido en la luz y el gas.