Los sindicatos vascos celebraron ayer sus manifestaciones del Primero de Mayo con diferentes lemas, pero con el foco de las preocupaciones en idénticos aspectos, como la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, los precios de la vivienda y el avance del autoritarismo en el mundo. La asistencia, en una jornada que daba inicio a un puente festivo de tres días, fue menor que en años anteriores.

En Bilbao, miles de personas participaron, en la Gran Vía, en la movilización de ELA y, por otro lado, en la conjunta que organizaban UGT y CC OO Euskadi. Por su parte, el recorrido de LAB en la capital vizcaina conectó la Plaza Zabalburu con el Ayuntamiento. En un ambiente reivindicativo, los manifestantes celebraron el Día Internacional del Trabajador con banderas y pancartas que hacían mención también a la necesidad de detener las guerras en Oriente Medio, la lucha contra el racismo, las demandas por el euskera o la defensa de la regularización extraordinaria de inmigrantes.

En cualquier caso, los principales sindicatos vascos mantienen distintas posturas en algunos de los temas que marcan la actualidad sociolaboral, como el salario mínimo o la Ley de Participación Institucional, y eso quedó reflejado en los discursos de sus líderes. A pesar de la buena marcha del mercado de trabajo, de las positivas estadísticas generales sobre actualización de convenios y de que el número de cotizantes a la Seguridad Social está en niveles máximos, lo cierto es que Euskadi anota también las consecuencias, entre otras circunstancias, de la ralentización de la industria, la conflictividad laboral o el problema de las bajas laborales por Incapacidad Temporal, un fenómeno con múltiples causas para el que no parece hallarse solución, al mismo tiempo que persisten las discrepancias entre las centrales en torno al diálogo social.

Bajo el lema ‘SMI 1.500. Jo ta ke hemen erabaki arte’, ELA se manifestó por el centro de la capital vizcaina en demanda de un SMI propio para Euskadi, una exigencia por la que, junto a LAB, convocó una huelga general en la CAV el pasado 17 de marzo. Ambos sindicatos impulsaron en el Parlamento Vasco una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para modificar la legislación estatal de cara a facultar a las comunidades al establecimiento de un SMI aplicable en sus respectivos territorios, pero la cámara rechazó su tramitación. ELA y LAB han realizado también varios intentos en el CRL para que la patronal vasca, Confebask, se siente a negociar y, ante su negativa, presentaron una demanda, en la que, tras el juicio celebrado el 20 de enero, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco dio la razón a la organización empresarial, que ha insistido en que no se opone a entablar conversaciones, pero en la Mesa de Diálogo Social y sobre otros temas como pueden ser el absentismo, la productividad o la competitividad. 

Hoy, el secretario general de la central, Mikel Lakuntza, señaló que “no vamos a rendirnos hasta conseguir aquí un salario mínimo propio”. “No queremos que nadie decida en nuestro lugar; no queremos que nadie desde Madrid imponga su precariedad, porque argumentar que el incremento del SMI en todos los territorios donde sea posible es insolidario es, además de españolista, algo díficil de vender en este país: hay partidos y sindicatos que venden que es mejor cobrar 1.200 euros que 1.500”, explicó. El reciente proyecto de Ley de Participación Institucional, que busca fijar un marco jurídico estable para el diálogo tripartito entre sindicatos, patronal y Gobierno Vasco frente a retos como la transición demográfica, energética y digital, fue también blanco de las críticas de Lakuntza, para quien la Mesa de Diálogo Social está “vacía de contenido pero llena de propaganda”. El secretario general de ELA tachó de “antidemocrática” esa mesa, ya que, a su juicio, “ni siquiera se respetan las mayorías, porque UGT y CC OO apenas llegan al 28% de representación, y ahora se da un salto en una decisión autoritaria para atacar a la mayoría sindical de este país”. Tras remarcar que en diferentes elecciones sindicales, los trabajadores “han decidido democráticamente otorgar a ELA más del 40% de la representación” en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, advirtió que “empeñarse en no respetar las reglas democráticas no puede formar parte de la normalidad”, ni tampoco que “quieran otorgar a algunos sindicatos la representación que la clase trabajadora de este país no les ha dado”. La manifestación central de los militantes y simpatizantes de ELA estuvo secundada por la presencia de marchas paralelas en la que se defendió el “derecho a vivir y trabajar en euskera”, el proceso de regularización de inmigrantes con “papeles para todos” y el sindicalismo feminista. 

Las manifestaciones incluyeron también una denuncia de las masacres en Gaza. Pankra Nieto

LAB En la misma línea de defensa de un SMI propio para Euskadi, la marcha principal de LAB transcurrió por Donostia. La coordinadora general del sindicato, Garbiñe Aranburu, denunció el carácter “autoritario” del Gobierno Vasco que “blanquea” a Confebask, impulsa “el sindicalismo dócil” y castiga “al sindicalismo soberanista de clase”. Además, el sindicato reivindicó que un SMI propio de 1.500 euros es una “medida justa y viable” y seguirán con esa “lucha”. ‘Langileok eragin’ fue el lema de LAB para el Día Internacional de los Trabajadores. La dirigente defendió el salario mínimo propio de 1.500 euros para “una vida digna”. “La patronal y los gobiernos han despreciado nuestras propuestas, pero la lucha sigue. La demostración de fuerza de la huelga mantiene viva esa reivindicación. Nos ha dado más fuerza y legitimidad. No será fácil”, reconoció. A su vez, Aranburu criticó al Gobierno Vasco por la respuesta dada a la huelga general de marzo. “El acuerdo anunciado en la Mesa de Diálogo Social deja en evidencia las hipotecas que tiene Pradales en términos sociales con Confebask y en términos nacionales con el PSE”, manifestó. Por otra parte, defendió el derecho a trabajar y vivir en euskera y denunció que existe una “ofensiva” contra la lengua que precisa de “una respuesta de igual calibre”. En materia de vivienda, Aranburu pidió acabar con la especulación existente. “El sindicalismo tiene que luchar contra todo ataque a las condiciones de vida de las y los trabajadores. Y por primera vez, hemos organizado una huelga de inquilinos”, agregó. Asimismo, subrayó que LAB trabajará para contribuir en los procesos de regularización de los trabajadores migrantes.  

Por su parte, las intervenciones de los líderes de CC OO Euskadi y UGT pusieron el foco en lograr un salario mínimo pero que sea fijado en un convenio laboral y tras un acuerdo previo en el marco del diálogo social. Además, tanto Santi Martínez como Tximi López abordaron también el problema de la vivienda y la carestía de la vida. La manifestación conjunta de ambos sindicatos en Bilbao se celebró bajo el lema ‘Derechos, no trincheras: salarios, vivienda y democracia’. Los mensajes unitarios de ambos sindicatos pasaron por “defender derechos frente a trincheras, salarios frente a precariedad, vivienda frente a especulación y democracia frente a discursos de odio y exclusión”. El líder de CC OO Euskadi, Santi Martínez, reclamó “una política salarial seria” que fije un salario mínimo de convenio de 1.500 euros. Por su parte, el presidente de la Comisión Gestora de UGT en Euskadi, Tximi López, defendió el diálogo social y “mancharse las manos para lograr avances reales” frente a quienes prefieren “la parálisis”. 

En su discurso, Martínez defendió un dialógo social “concebido para condicionar las políticas públicas”. “Necesitamos una política salarial seria”, apuntó el líder de la central, que al mismo tiempo remarcó que el problema de los altos precios de la vivienda está derivando en una “emergencia habitacional”. A su juicio, la mejor manera de “no condicionar nada es no estar” y afirmó, en alusión implícita a la Ley de Participación Institucional, que CC OO Euskadi “no va a renunciar a ningún espacio de incidencia”. “Defendemos una política salarial útil y pegada a la realidad de Euskadi, basada en la negociación colectiva. La prioridad pasa por incrementos salariales con garantías y por un salario mínimo de convenio de 1.500 euros”, indicó. Martínez recordó que, gracias al diálogo social, se ha producido una subida del 66% del Salario Mínimo Interprofesional, “un 66% más que la subida lograda por las organizaciones convocantes de la última huelga general excluyente en Euskadi”. “Lecciones, las justas”, señaló Martínez en relación a ELA y LAB, a los que acusó de “sobreactuación”: “cuestionan todo pero no cambian nada”, remarcó. Martínez también apoyó el proceso de regularización extraordinaria y señaló que trabajarán para “evitar el dumping salarial a la baja que quieren establecer algunas empresas”. 

Por su parte, Tximi López denunció que los trabajadores “seguimos sin poder recuperar el poder adquisitivo”. “Tenemos que ser capaces de negociar y acordar con la patronal vasca un salario mínimo por convenio aquí porque es de justicia”, agregó. En su opinión, frente a quienes prefieren “la parálisis” para reafirmar sus posiciones, UGT ha optado por “mancharse las manos para lograr avances reales”. Además, el dirigente de UGT rechazó las críticas por su participación en la Mesa de Diálogo Social, porque el compromiso con los trabajadores se demuestra “con hechos y convenios, no con descalificaciones”.