- El presidente de Gestamp, Francisco Riberas, aseguró ayer que la compañía mantiene su hoja de ruta y su estrategia "a largo plazo" porque su modelo ha sido capaz de probar su resiliencia en los peores momentos. En un entorno "complicado", la empresa vasca ha hecho "los deberes", con una reducción de la deuda neta en 360 millones desde 2018 y un crecimiento de los ingresos del 8,5% en 2021 frente al 3,1 del conjunto del mercado.

Riberas trasladó estas reflexiones en su discurso durante la Junta de Accionistas de la compañía, celebrada ayer en Bilbao, donde se aprobó el pago de un dividendo equivalente al 30% de su beneficio neto de 2021, ejercicio en el que el fabricante español de componentes para vehículos volvió a beneficios, tras ganar 155 millones de euros en comparación con las pérdidas netas de 71 millones del año 2020 por la pandemia.

Riberas reconoció la "frustración" del accionista de la compañía, pero pidió paciencia porque "hay elementos objetivos", como la caída de la producción mundial o la guerra en Ucrania, que proceden del entorno, que su compañía no puede cambiar y lo importante es "cómo reaccionas y gestionas ese entorno".

En este punto se mostró optimista porque están haciendo las cosas "bien" en el corto plazo y, a largo plazo, "estamos posicionados en todo aquello que va a crecer", como la fabricación de vehículos eléctricos, donde Gestamp "está ya preparada" para fabricar todos los componentes perfectamente alineados con el objetivo previsto que apunta a que en 2029 el 40% de la producción mundial de vehículos serán eléctricos.

Con las acciones cerca de un 50% por debajo de su salida al mercado bursátil en 2017, Riberas trasladó a los accionistas que, a su parecer, "es tiempo de que los mercados financieros discriminen entre quien lo hace bien y quien lo hace mal".