Nueva York acoge hoy un auténtico choque de contrastes en los dieciseisavos del Mundial. Por un lado, la Francia de Deschamps, que ha pasado el rodillo en la fase de grupos y mete miedo con un ataque absolutamente arrollador. Y por el otro, Suecia, que ha sudado tinta para colarse como tercera, pero que saltará al césped dispuesta a dar la campanada, fiándolo todo al talento y a los millones que atesora en su punta de ataque.
Una máquina goleadora
Si había alguna duda razonable sobre el potencial de ataque de Francia tras la última Eurocopa —donde apenas anotaron cuatro tantos en seis partidos, con un solitario gol de penalti de Kylian Mbappé hasta caer en semifinales—, esta Copa del Mundo las ha disipado todas de un plumazo. La actual versión de 'Les Bleus' es un bloque temible, impulsado por una efectividad de cara a puerta que asombra a las estadísticas.
Los datos asustan: el equipo genera 4,96 goles esperados, pero ha marcado más del doble (diez dianas) en sus tres primeros compromisos. Se trata de un acierto letal. De los 48 remates efectuados en la fase de grupos, 22 han ido entre los tres palos, logrando una efectividad del 21% sobre el total de sus tiros (incluyendo los que van fuera o son bloqueados). Prácticamente cada dos remates que van a portería, el balón acaba en el fondo de las mallas.
Este renacer coincide con el último gran torneo de Didier Deschamps al frente del banquillo galo. El seleccionador, que se reincorporó al trabajo el pasado sábado tras el triste fallecimiento de su madre, maneja un arsenal de recursos con el que pocas selecciones en el mundo cuentan. Malo Gusto, lateral del combinado nacional, definía así el estado de gracia de sus compañeros de ataque al inicio del torneo: "Todos nuestros jugadores de ataque son muy polivalentes y pueden rendir en muchos puestos. Todos se entienden muy bien. Logramos crear cohesión como equipo, dentro y fuera del campo, y eso también será muy importante. Sabemos que tenemos jugadores de muchísima calidad arriba".
Este poderío se refleja en el mercado. El tridente titular francés supera ampliamente los 100 millones de euros de valoración en Transfermarkt por cabeza, dejando auténticas fortunas en el banquillo. Kylian Mbappé (180 millones), Michael Olise (150), Desiré Doué (120) y Ousmane Dembélé (100) conforman el ataque más valioso del planeta.
Entre Mbappé y Dembélé suman ya ocho dianas (cuatro cada uno), complementadas por los tantos de Bradley Barcola y Doué. Especial mención merece Michael Olise, quien, alejado de la banda derecha y actuando como mediapunta puro, se ha convertido en el eje creativo del equipo con tres asistencias. Magnes Akliouche, el joven talento pretendido por el PSG, explicaba así esta química:
"Son muy buenos futbolistas y, a menudo, cuando muy buenos futbolistas coinciden en un campo, no hace falta mucho tiempo para que haya cierta conexión. Michael ve muy bien el juego y Kylian ataca los espacios con facilidad. Es una conexión natural en este tipo de jugadores".
Buen equilibrio defensivo
Francia, líder indiscutible del grupo I tras someter a Senegal (3-1), Irak (3-0) y Noruega (1-4), ha firmado su mejor arranque goleador desde Suecia 1958 (en la era de Just Fontaine). Ni siquiera en las conquistas de 1998 o 2018 empezaron con tanta contundencia. Además, no es solo pólvora: presumen del mejor diferencial del torneo (+8), encajando solo dos tantos frente a los diez a favor y superando a la Argentina de Messi (+7).
La receta del éxito incluye a un Mike Maignan colosal (paró un penalti a Noruega), una línea defensiva rapidísima con Koundé, Upamecano, Theo Hernández y un William Saliba que regresa tras descansar por precaución, y una medular donde Tchouameni rota junto a Rabiot o Manu Koné.
El ataque sueco
Ante este muro se plantará Suecia. Los nórdicos, con un bagaje mucho más modesto, fían su suerte a una delantera millonaria por la que se pagaron en su día cerca de 300 millones: Isak (150 millones al Liverpool), Gyökeres (63 al Liverpool) y Elanga (65). Aunque es cierto que su valor ha bajado tras una mala temporada con sus clubes.
El optimismo reina en el vestuario sueco, que el domingo incluso practicó tandas de penaltis. "No pienso mucho si son favoritos o no, para ser sincero. Pienso más en lo que vamos a tener que hacer y lo que hemos ido hablando a lo largo de este año. Vamos a dar nuestra mejor versión y, si hacemos eso, tendremos una gran oportunidad de ganarlos", analizó Daniel Svensson.
Viktor Gyökeres quiso dar esperanza a su equipo:"Se siente que hay una gran energía en el grupo, que estamos calmados. Trabajamos en lo que necesitamos en los entrenamientos y encaramos el partido de forma positiva".
Por su parte, la revelación Yasin Ayari asume que no son favoritos: "Vamos a tener que defender mucho, pero también vamos a tener que ser capaces de crear oportunidades ante Francia. Creemos que podemos ser un equipo peligroso contra ellos. Tenemos buenos jugadores y creemos en nosotros mismos, los podemos vencer. Jugaremos con la mayor de las confianzas y esperando ganar".
No obstante, los contratiempos han marcado la previa sueca. Pierden por rotura de isquiotibiales a Isak Hien, central del Atalanta y fijo en el once, cuyo lugar ocupará presumiblemente el joven Lucas Bergvall.
Susto en el entrenamiento de Suecia
El otro susto llegó en el campo de entrenamiento. El Toyota Stadium de Frisco, en obras para 2028, sufrió el derrumbe de una grada. El delantero Besfort Zeneli relató que al llegar se preguntó qué había pasado, extrañado de que ocurriera algo así sin que hubiera habido ninguna tormenta, tras oír que parte de la estructura se había venido abajo hacia el lado equivocado.
Para calmar las aguas, el director deportivo Stefan Petterson aclaró el entuerto explicando que el incidente se debió a un error durante los trabajos de demolición: "Intentaban demoler algo, y parece que se ha caído en la dirección equivocada. Probablemente usaron un artefacto explosivo y algo salió mal. Podemos utilizar la totalidad del campo y todas las demás zonas como de costumbre. Los jugadores se han sorprendido un poco al llegar".
En el caso de que los galos cumplan los pronósticos, en octavos se medirán a Paraguay.