Después de exhibir su jerarquía aristocrática en el Tourmalet la víspera, Paula Blasi solo tenía que tachar el ocaso del Tour de los Pirineos, sentenciado en las rampas del coloso pirenaico, donde la catalana se entronizó tras levitar. Voló mientras el resto caminaba. Controladora aérea.
Obtuvo una renta sideral, de 1:59 en meta, una vez descendido el Tourmalet y con ese mismo rango finalizó dichosa la prueba francesa.
Su compañera Włodarczyk, segunda, y Berthet, tercera, acompañaron a la catalana en el podio final. Ambas a 1:57 de la nueva campeona.
Idílica su campaña, sobre todo desde su despegue enérgico e inopinado en el Amstel, vencedora de la clásica el 19 de abril, conquistadora alucinante de la Vuelta tras su célebre escalada en el Angliru, Blasi hizo suyo el Tour de los Pirineos desde el Tourmalet. Ese fue su trampolín para zambullirse en la gloria. El cielo a sus pies.
Desde esa terraza tejida de historia, de mitos y leyendas, observó sus dominios. La catalana relevó a Usoa Ostolaza, campeona en 2024 y 2025, en el trono del Tour de los Pirineos.
Irati Aranguren brilla
La jornada final sirvió para la victoria de Eline Jansen en el vis a vis con Léa Curinier y el apunte estupendo de Irati Aranguren, cuarta, a 12 segundos de la vencedora, en Jurançon tras una gran puesta en escena.
Ostolaza, la líder del Laboral Kutxa-Euskadi, compartió plano con Blasi hasta que se produjo un pequeño corte en la cota final.
Concluyó la zarauztarra, vencedora en los dos cursos precedentes, séptima, a 3:57 de la sensación Blasi en la general de la prueba francesa que venera a los Pirineos. En lo más alto, se posó Paula Blasi, la nueva reina.