Hoy se ha disputado la última jornada de LaLiga en horario unificado, con múltiples equipos apurando sus opciones de disputar competición europea, y otros pelando por mantener la categoría.

En Mestalla, se jugó uno de los partidos más calientes de la última contienda del campeonato entre el vigente campeón de Liga y el Valencia. Los chés necesitaban una victoria de su equipo y que el Getafe y el Rayo no ganaran para meterse sobre la bocina en Conference League tras una temporada convulsa, con la afición pidiendo la dimisión de la directiva encuentro tras encuentro.

Los valencianistas hicieron su trabajo y ganaron 2-1 a un Barça que ya pensaba en el Mundial, pero no se cumplieron las otras dos premisas, y finalmente será el Getafe quien ocupe el séptimo puesto que da derecho a disputar la tercera competición europea.

Heroico getafe

Uno de los milagros de esta edición liguera lo ha protagonizado el Getafe de Bordalás. Los madrileños vencieron por la mínima a Osasuna, que estuvo por momentos al borde del descenso y jugará competición europea una vez más de la mano de su extravagante técnico.

Y es que la máxima de los de Getafe ha sido la eficacia. Los azulones son el segundo equipo menos goleador de la tabla con 32 goles en 38 partidos. Unas cifras bajísimas para un equipo que jugará competición europea, pero que demuestra el carácter ganador de los madrileños.

La otra plaza europea que estaba en juego era la de Europa League, aunque el Celta la tenía virtualmente asegurada. No obstante, su victoria por 1-0 frente al Sevilla mete a los de Giráldez por segunda vez consecutiva en la competición naranja, y consolida el proyecto del gallego con la reciente renovación de su buque insignia, Iago Aspas.

El Real Betis, por su parte, ya tenía asegurada esa quinta plaza que daba acceso a la Champions League, un torneo que no disputa desde hace veinte años. Los béticos vencieron a un Levante que también logró la salvación ‘in extremis’.

Descenso de infarto

Como en este tipo de jornadas, el verdadero drama suele estar en los cuatro o cinco equipos que dejan los deberes para el final y se juegan el descenso en los últimos 90 minutos del campeonato.

Es el caso del Girona, que el año pasado estaba jugando la Champions League, y ayer certificó el descenso tras una temporada de altibajos que ha consumado el final del proyecto de Míchel.

El entrenador vallecano pondrá rumbo a Ámsterdam próximamente, y lo hará con el peor sabor de boca posible. Los catalanes estuvieron al borde de mandar a Osasuna a segunda división, puesto que un gol suyo, habría supuesto un cuádruple empate en el que los navarros habrían salido perjudicados.

Por otro lado, el Mallorca era el que menos opciones tenía de salvarse, y pese a su victoria por 3-0 frente al Oviedo, la lógica se impuso y los de Demíchelis jugarán la próxima temporada en LaLiga Hypermotion.

Un caso extraño viendo la plantilla bermellona que cuenta con el jugador que ha finalizado en segundo lugar en el Pichichi, Vedat Muriqi. Por último, hoy se jugará el Villarreal-Atlético que decidirá la tercera plaza.