Iker Romero ha sufrido una decepción en el Europeo. Austria, selección a la que entrena, fue eliminada a las primeras de cambio en la fase de grupos, donde solo pudo lograr el tercer puesto en un grupo con Alemania, España y Serbia.
A pesar de la victoria de Austria ante Serbia por 26-25 el 19 de enero, ese resultado certificó la eliminación del combinado centroeuropeo. Los jugadores dirigidos por Romero necesitaban vencer por al menos cuatro goles para mantener opciones de pasar a la segunda fase, por lo que el triunfo por un único tanto no resultó suficiente.
Tampoco lo tenía fácil. Se preveía una dura fase de grupos para Austria desde que el sorteo les emparejó con dos grandes del balonmano europeo como España y Alemania. Finalmente, no hubo sorpresas y fueron ellos dos quienes superaron la criba.
De la pista a los banquillos
Iker Romero tuvo una larga y exitosa trayectoria como jugador. Comenzó en el Club Corazonistas de Vitoria, su ciudad, hasta que tras un amistoso frente al Balonmano Valladolid llamó la atención del entrenador pucelano de entonces, que terminó fichándolo.
Desde ese momento su ascenso fue imparable. Militó en clubes como el Ademar, Balonmano Ciudad Real o FC Barcelona, además de la selección española. En todos ellos conquistó títulos individuales y colectivos y se consolidó como uno de los mejores laterales izquierdos del mundo.
Tras casi 20 años como profesional, Romero decidió poner fin a su carrera en el Füchse Berlín, donde se retiro en 2015. Poco después, en 2017, comenzó su etapa como entrenador, convirtiéndose en ayudante del TSV Hannover-Burgdorf, de la primera división alemana. Esa experiencia le valió para que en 2021 fuera designado nuevo entrenador del SG BBM Bietigheim, un equipo de segunda división alemana que esperaba volver a la máxima categoría.
Con Romero al mando, llegó ese nuevo y ansiado ascenso. Fue en la temporada 2023-24, el tercer año del técnico en el banquillo, cuando se consiguió el objetivo tan perseguido por este modesto al que el vitoriano dirige en la actualidad. Sin embargo, el equipo no logró mantenerse mucho tiempo en la que es considerada la mejor liga de balonmano del mundo y descendió al año siguiente.
Su periplo en Alemania ya tiene fecha de caducidad
Aun así, su buen trabajo no pasó desapercibido. La selección austriaca puso sus ojos en él y firmó como seleccionador en abril de 2025. Desde entonces, Romero ha compaginado la dirección del Bietigheim –al que tiene de nuevo segundo y en ascenso directo– con la de la selección centroeuropea. En su presentación como seleccionador, anunció que esta doble responsabilidad se mantendría únicamente hasta verano de 2026 cuando pondrá fin a su etapa al frente del club alemán.
Tras la eliminación en el Europeo y con el final de la temporada cada vez más cerca, Romero pondrá toda su experiencia y trabajo en intentar convertir a Austria en una contendiente en los próximos torneos.
No lo tendrá fácil. Los austríacos nunca han sido una potencia en el balonmano, pero el progreso de los últimos años y la solidez defensiva del conjunto alimentan la esperanza de los aficionados. No sería la primera vez que Romero sorprende en su larga carrera