Las familias del Club Deportivo Lakua siguen manos a la obra para tratar de desbloquear la crítica situación en la que se hallan sumergidas desde hace semanas. Pues bien, este viernes puede ser otro día trascendental para el devenir de una histórica entidad con casi cuatro décadas de existencia sobre la que pesa el riesgo de desaparición ante la pésima gestión económica de sus últimos dirigentes.
Según ha podido confirmar este periódico, el Museo de Arqueología acogerá este viernes a las 18.00 horas una reunión trascendental que debe suponer un punto de inflexión a la hora de ver algo de luz al final del túnel. Será un cónclave a varias bandas donde se darán cita, entre otros, dos representantes de cada uno de los equipos escolares y federados, la diputada foral de Cultura y Deporte, Ana del Val y el presidente de la Federación Alavesa de Fútbol, Kepa Arrieta. Y todo ello tras otro encuentro sucedido entre todas las partes este pasado miércoles al que también asistió un abogado en nombre de uno de los acreedores más importantes al que el Club Deportivo Lakua adeuda mucho dinero.
Son días de mucha tensión mientras no puede hacerse realidad la deseada marcha de Mohamed Akbache, el hombre al que se dirigen todas las miradas cuando está a punto de cumplirse un año desde su llegada al puesto de mayor responsabilidad de una entidad con una deuda astronómica.
Ayer expiró precisamente el plazo que Akbache disponía para entregar la documentación que el Gobierno foral encargó días atrás para supervisar las cuentas del club vitoriano. El todavía presidente sigue sin entregar la información que las familias llevan pidiendo por activa y por pasiva desde hace tiempo, en concreto desde aquella reunión en el Centro Cívico de Zabalgana que acabó como el rosario de la Aurora y de la que Akbache tuvo que ser salir escoltado por la policía municipal en medio de fuertes insultos de todos los presentes. Pese a comprometerse a ello, el dirigente argelino ha vuelto a dar largas y sus excusas se han agotado.
Lo cierto es que la crisis del Club Deportivo Lakua amenaza ya con llevarse por delante en próximas fechas a todos los equipos federados debido a los reiterados impagos. No en vano, se adeuda dinero tanto a la Federación Vasca como la Alavesa de los arbitrajes y la mutualidad, por lo que el peligro de no seguir en la competición es real.
En el caso de los conjuntos escolares, la situación también es alarmante. De hecho, la Diputación Foral de Álava tenía previsto emitir hoy mismo la orden de paralizar el deporte escolar del CD Lakua y, por tanto, dejar a centenares de niños en la estacada.
Sin embargo, la mediación de Santi Brieva, el que fuera coordinador y hombre clave del club durante muchos años, para que vuelvan los entrenadores dados de alta en el CUDE -cosa que no sucedía con los recambios colocados a dedo por Akbache- dará un pequeño balón de oxígeno a la hora de que los más pequeños puedan seguir jugando.
Estos técnicos que constan en el registro de deporte escolar del Territorio Histórico de Álava retomarán su labor de manera gratuita en un gesto que les honra, pero el enfrentamiento de las familias con Akbache se mantiene en pie y la indignación va in crescendo. Todas ellas advierten de que "esto es un parche para salvar la situación a corto plazo, pero no se puede alargar mucho en el tiempo".
Por lo tanto, aun a sabiendas de que el CD Lakua es una entidad privada, este viernes demandarán alguna solución drástica que haga desaparecer de una vez por todas los negros nubarrones que se ciernen sobre el club.
Mientras tanto, este pasado miércoles, según ha sabido este periódico, volvió a producirse un surrealista episodio que afectó a uno de los equipos benjamines. Las familias denuncian que se produjo "una situación de abandono" ya que en el colegio Ipi Sansomendi no se presentaron los entrenadores sustitutos de Akbache, que para más inri no están facultados para hacer su labor. Hasta el lugar de los hechos acudieron varios policías municipales para que quedara constancia de todo ello, si bien estos les trasladaron por razones obvias que el asunto no era de su competencia.