- La marea de aficionados que tiñó de albiceleste Wembley se fue contenta con su selección, campeona de la nueva Finalissima, gracias a unos minutos mágicos de Lautaro Martínez, coronados con un gol y una asistencia ante una Italia entristecida (0-3). Los de Lionel Scaloni se merecieron el título y una goleada mayor ante una Italia aún deprimida por la no clasificación para el Mundial. La ocasión para resarcirse fue desperdiciada por el equipo de Roberto Mancini.