ue no son el pasado, aunque hayan cumplido los casi todos. Muchos. Son presente puro y duro, de a diario, por hacer pese a la veteranía de casi todo el grupo. Grupo salvaje y variopinto que no puede estarse quieto. Pelotaris, deportistas, hombre de acción. Amigos y compañeros de afición. Gentes que han ido asomándose por aquí, en solitario y en grupo. Pelotazales de salón y cancha que han encontrado en el frontón la manera menos solitaria y gozosa de pasar el tiempo libre; el que ciertos quehaceres de la casa y el pueblo dejan en blanco, con permiso de la autoridad. “Lo que la señora nos permita” es la regla principal o primer mandamiento. La realidad, evidente y cruda.
Los habituales del frontón de Ariznavarra. “Los restos del naufragio” dice jocoso uno de ellos, de la vieja cantera de Gamarra, “la fábrica”. Caras muy conocidas entre las que alguna “se nos fue”. Con todo ese percal, la mejor disposición y un instigador e ideólogo al frente, el grupo ha quedado dispuesto para organizarse en un campeonato de gente veterana y experimentada. Paco Larrea es el personaje principal del negocio, impulsor necesario y gasolina del proyecto.
En torno a la pelota, en medio del cotarro, las comidas, el mus y la conversación fue surgiendo una idea que, en breve, echará a andar: el Campeonato de Veteranos en la vieja Universidad de Gamarra, escenario único y especial, un torneo rápido, de febrero a mayo. Habrá partidos “cuando se pueda, no toque médico, no haya que ir al pueblo, los nietos no nos necesiten y nos dejen en casa”. ¡Como para programar nada de manera detallada! El primer fin de semana de mayo está previsto que se jueguen las finales en cada uno de los cuatro grupos. Los de más de 40, categoría especial, con participación de “algún que otro jovencito como Berrueta y Dani que comparten el espíritu de los mozos”. Los que pasan de 60, primera categoría, la creme de la creme, la flor y nata, los que no faltan un día. Los septuagenarios, los mayores “que no viejos” y, por último “dos valientes -Titín y Fidel- que se han sumado con disimulo a la pequeña lista de los más longevos, quienes se sitúan en la frontera de los 80”; el gran mérito queda para Etxarri, el único que la ha atravesado.
La composición definitiva quedó apuntada en papel servilleta -como se hiciera con los contratos millonarios de Zidane y Messi- tras intensas reuniones, diferentes opciones y las más divertidas disertaciones entre los miembros del grupo expedicionario presente en la cafetería del Gran Hotel Lakua, “donde después de comer algo nos dejaban echar unas partidas de mus”. El negro sobre blanco se trasladó a la Federación Alavesa de Pelota Vasca y Mikel Rafael, director técnico, dio forma a la idea bajo la mirada y supervisión de Iker Gereñu, intermediario entre los veteranos y el ente federativo y mano derecha del visionario Larrea.
“A que no hay huevos”, soltó alguien en una de las citas de grupo en torno a una mesa. Una de esas en las que suelen surgir cosas absurdas, y también trascendentes, a las que los hombres, pero las personas en general, nos enfrentamos con obsesión y enfoque distorsionado; “deberíamos de... teníamos que... ¿a que no hay?”. Dicho y hecho. Cada día, a las tres de la mañana muchas veces, a Paco le despertaba la misma idea: “me he acordado de éste”. Y la lista crecía sin parar. Entre órdagos, raciones de pulpo “a precio asumible por todos”, y justo antes del txupito, a voz en grito casi siempre, Paco reflexionaba en alto: “hay que liarla, de hoy no pasa”.
Se pensó en una categoría única y abierta. Luego en separar a los mayores más jóvenes de los de más edad. Surgiría más tarde la competición para los mejores, categoría especial y surgió el proyecto definitivo con las cuatro categorías referidas más arriba. Todo estaba dispuesto, el grupo preparado, y la maquinaria en marcha. El 12 de febrero se corta la cinta y quedará inaugurada la empresa, con su normativa, programación y sistema de competición. Las Leyendas de Gamarra volverán al ruedo para sentirse otra vez pelotaris, “disfrutar del hormigueo que solo la competición trae consigo”; ganar y seguir adelante o caer eliminado.
El principal objetivo, por encima de la victoria, residirá “en pasarlo bien y disfrutar mucho”, nos dicen. El Torneo de las Leyendas de la paleta será “nuestra particular fuente de la juventud”, coinciden todos. Seguro, una lección particular y gratuita “para que los jóvenes aprendan un poco”.
Espectáculo en la cancha, no hay duda de eso, y, fundamentalmente en la grada, esos que en voz baja criticarán a unos y otros, la indumentaria de más de uno, el sistema y las reglas. Se reirán cada vez que uno falle o el otro se caiga. Quizá no falten quienes casi a diario han aprendido a disfrutar en Ariznavarra: el artista del sudoku Vicente, un mozo de 91 años. Eugenio y Pablo, cronista oficial el primero y “el más sabio el segundo”, de 87 abriles ambos pero frescos de mente.
Y entre los participantes, revueltos y juntos, todos invitados y prestos a tomar la salida, “el mudo del wasap” Inocencio, Aníbal el maestro, Joserra “el gallito de Basauri”, Aitor Vasquillo y sus ampollas, un par de herederos de viejas sagas: Iván -la memoria de Temprano- e Iker -la frescura de los Cortazar-, está José, “el pana” que, en acabando de hacer pan “sale pitando al frontón para no perderse nada”.Gereñu es “el menda”, me dice, que no sé si es que le llaman así o es que “ese soy yo”, porque es él quien me ha puesto al día y de alguna forma, en tercera persona, también quiere su taburete en el rondo de presentaciones.
Mañana sábado día 12 de febrero le echarán una lluvia de ilusión al amor de sus vidas, a dos días del Día de los Enamorados. Competirán lo mejor que puedan, cuando el cuerpo lo permita y se cumplan las demás condiciones: visita al médico, cuidado de los nietos y permiso conyugal. Disfrutarán a tope hasta el final. Hasta el primer fin de semana del mes de mayo, cuando las Leyendas se jueguen el título.
Serán veteranos, sí, pero Veteranos de Campeonato. De categoría especial todos. Lo pasarán bien ellos y nos dejarán compartir su entusiasmo e ilusión. Ejemplares todos. ¡Les seguiremos de cerca!