Nos preguntábamos el pasado lunes en estas páginas si en el fútbol no hay a veces suspensiones de partidos exageradas, cuando apenas hay unos dedos de nieve en el césped, y llega la borrasca Barra y nos demuestra qué aspecto tienen unas instalaciones -las de fútbol y rugby de Hernani-en las que realmente no se puede jugar, porque a ver cómo se marcan las líneas (¿con corcheas?) o cómo se hace botar un balón. Eso sí, reconozcan que sería divertido ver ahí un partido de lo que fuera.