Dumoulin apaga su luz

"Llevo bastante tiempo sintiendo que me es muy difícil saber encontrar mi camino como Tom Dumoulin el ciclista", subraya el neerlandés, que se toma un respiro temporal del ciclismo

24.01.2021 | 00:51
Tom Dumoulin, en la pasada edición del Tour de Francia. Foto: Afp

Luminaria del ciclismo, apenas 30 años, Tom Dumoulin decidió apagar su estrella y dejarla en stand by en una decisión que ha asombrado al universo ciclista. El corredor neerlandés, que fue anunciado apenas horas antes por su equipo, el Jumbo, para competir en el próximo Tour, optó por frenar en seco y colgar la bicicleta para reflexionar sobre su futuro inmediato en el ciclismo. "Tomé la decisión ayer (por el viernes). Y el equipo me apoya y eso me hace sentirme realmente bien", explicó Dumoulin, que reconoció haberse quitado un gran peso de encima una vez gritada a los cuatro vientos su decisión. "Es realmente como si me hubiera quitado una mochila de cien kilos de los hombros. Inmediatamente me desperté feliz. Me siento bien después de la decisión de tomarme un tiempo para mí", expuso el corredor, que fue fichado la pasada campaña por el Jumbo para que resplandeciera y liderase la formación. Todos esperaban la mejor versión de Dumoulin, la del campeón del Giro de 2017, la del ciclista que fue segundo el Giro y el Tour de 2018, pero nunca llegó a cristalizar esa progresión. El neerlandés entró en un laberinto del que no sabe encontrar la salida. "Llevo bastante tiempo sintiendo que me es muy difícil saber encontrar mi camino como Tom Dumoulin el ciclista. Con la presión que conlleva, con las expectativas de diferentes partes", disertó.

A un viaje lunar del ciclista que se le supone por talento y calidad, el brillo de Dumoulin se ha atenuado en el último curso. Solo compitió 27 días en 2019 por culpa de una caída en el Giro que le provocó una lesión de rodilla y de unos problemas estomacales que le aquejaron después. El neerlandés tardó 14 meses en reaparecer en escena. En 2020, en el que se suponía su año para la redención, la mariposa de Maastricht apenas pudo mostrar el color de sus alas. Algo le impedía el vuelo. Nunca alcanzó el nivel que prodigó en 2018. Había dejado de ser Dumoulin, al que no pocos señalaban con el heredero natural de Chris Froome en el Tour. Sin embargo, ese relevo no se produjo. Instalado en la filas del Jumbo, el neerlandés siempre estuvo a la sombra de Primoz Roglic, en continuo crecimiento. Como escudero del esloveno, Dumoulin, al que se esperaba peleando por el trono en París, concluyó el Tour en la séptima plaza. Después, acudió a la Vuelta, pero no tardó en abandonar. Probablemente, la falta de hambre competitiva le destempló el ánimo. Sus adentros le pedían que parase.

Finalizada la campaña, Dumoulin saludó con entusiasmo la llegada de 2021, pero se ha apartado del escaparate repentinamente. El neerlandés decidió sentarse en el diván y mirarse por dentro. Quería reconocerse. Inició la búsqueda para encontrarse de nuevo y verse como un gran ciclista en el espejo. "Yo solo quiero hacerlo muy bien para mucha gente. Quiero que el equipo esté feliz conmigo. Quiero que mi esposa y mi familia sean felices. Y por eso quiero hacerlo bien para todos, pero por eso me he olvidado un poco de mí mismo en el último año. ¿Qué quiero? ¿Todavía quiero ser corredor? ¿Y cómo?", lanza el ciclista. Mientras la preguntas le miden cada poro de piel, Dumoulin ha decidido acurrucarse lejos de los focos y de la bicicleta, plegado sobre sí mismo. De momento, ha apagado su luz.