Julen del Río / Puntista

Un salto de optimismo

Julen del Río / Puntista

01.01.2021 | 23:13
Julen del Río posa sonriente con su material de trabajo. Foto: F.A.P.

Con la primera entrega del nuevo año, vamos a nombrarlo, este sí, 2021, –del que acabamos de dejar atrás, chitón, que vaya cómo nos las ha hecho pasar– trataremos de recuperar el optimismo con el que nos gusta vivir, atados a la realidad para no desentonar con los tiempos que corren, pero con el coraje y entrega de los valientes y decididos dispuestos a todo.

Vacunados frente a la ignorancia, el miedo, el descreimiento, las sospechas, la crispación y la mala fe de vayan ustedes a saber quiénes, que cada uno tiene sus favoritos. Y, aunque nos quede todavía un trecho de "no se sabe muy bien qué", la proximidad del "por fin" y del "vamos saliendo de todo esto" puede que nos alivie el presente, nos relaje el día a día, nos de esperanza y, ahora sí, nos enseñe a ser un poco mejores. Porque el pasado año, desde marzo, diez meses de pandemia, miles de despedidas y un miedo atroz, no nos ha hecho mejores. "Vamos a salir de esto más fuertes y mejores personas", nos dijeron. Ni una cosa ni la otra. Quizá a unos pocos. Los que han sabido hacer bien su trabajo y han pensado en el otro. Los más, seguimos igual de inútiles, insolidarios y egoístas. Para todo eso no hay vacuna que valga.

Vamos pues, a tratar de asomar la cabeza con otro ánimo. Quizá un pinchacito en el antebrazo pare al virus, y ojalá aparezca pronto –tan rápido, otro milagro– otra jeringa con la que librarnos de sus consecuencias. Que puede que hayamos tocado fondo y lo que venga signifique recuperación y crecimiento.

Tiempos de optimismo al estrenarse enero, el segundo día del primer mes del nuevo año, con renovada ilusión y confianza. Un salto de optimismo con nuestro personaje de estreno, Julen del Río Díez, puntista de referencia, pelotari de élite del Gasteiz Jai Alai que, a sus 24 años –nació en noviembre de 1996–, ha decidido mirar de frente a la vida con nuevos retos y objetivos más ambiciosos.

"A corto plazo quiero seguir tan centrado como estoy ahora", nos dice, "en el mejor momento quizá", insiste. Física y mentalmente "nunca he estado mejor". Isaías Ibarra, maestro de maestros, resume: "Podría ser que Julen haya evolucionado por fin. Le ha costado un poco. Ha madurado".

Semanas atrás conseguía uno de los triunfos más importantes de su carrera. Con Beaskoetxea por delante se imponían a Hormaetxea y Mancisidor en la final del Grand Slam de Donostia del Jai Alai World Tour. Julen ha sido un pelotari "con muchos altibajos". Tiene un carácter fuerte en la cancha y "cierta inestabilidad", pero "es muy noble", redunda Ibarra. Ha aprendido a vigilar su peso –"me gusta comer"– y a entrenar más duro. "Por fin puedo estar con los mejores sin desentonar y con cierta regularidad". Ese es su objetivo: "Competir con las figuras y jugar un día el Mundial". Idolatra a Imanol López"por su saber estar en la cancha" y a Irastorza y Félix, puntistas poderosos, físicos "y derechistas como yo". Admira la carrera del DukeHernández y Foronda, dos gasteiztarras ejemplares de larga carrera pero muy distintos a "como soy yo". Se declara zaguero derechista, eso es, "un zaguero ofensivo, que me gusta atacar y finalizar en cuanto puedo". El zaguero tradicional suele jugar más de revés, más calmado y a la expectativa. Julen no, a la mínima se la juega. "Julen es –vaticina Isaías– un tipo con una derecha fabulosa que va a dar un disgusto a más de uno de ahora en adelante".

En 2014, sin cumplir los 20, se estrenó en el Circuito Jai Alai por detrás de Egiguren. Contra Erkiaga y JokinArbe. En el año 2015 disfrutó de la experiencia de un Mundial, el Mundial Sub' 22 de Acapulco junto a JulenIriondo; "Quizá el momento en el que más y mejor me preparé para jugar a este deporte", reconoce. En 2017, con Aaron y Ekhi viajó a Méjico por primera vez. Volvería en 2018 y 2019. "El primer año tuve que adaptarme, en el segundo pude ganar un torneo y en el tercero, el mejor de los tres, adaptado a México DF y al juego, gane la Liga Nacional e hice grandes amistades", resume. Y nombra al local Marco Ochoa, "con quien gane y me llevé tan bien", y José Antonio Herrera, el Bulto, masajista y amigo "que me libró de más de una en la calle".

Julen comenzó en esto a rebufo de Iñaki y Óscar, los hermanos. "Me fije más en el mediano, derechista como yo, y le imitaba". Tenía seis años cuando cogió la cesta por primera vez. Formó grupo con Dani y Adrián, con ambos ha ganado la Liga Vasca juvenil. Con Dani a Berritxu (Iriondo-Txomin) y con Adrián en la final contra Aginaga y Gandiaga de Markina. No pudo con el GRABNI pero se juramenta "para hacerlo ahora en categoría senior", asignatura pendiente que espera aprobar "en compañía de Aaron", que llegaría más tarde y "viene pegando fortísimo". San José y Teresa siguieron la estela.

Empezó de la mano de EstebanIbarra, luego trabajó junto a JonDelgado y, al pasar al Olave, llegaría lo serio, "ahí me topé con Isaías, el primer chef". En ese momento es cuando uno ve que "tiene camino por delante" y facultades. Y "quedo enganchado". Anda el camino que anduvieron antes los que le precedieron. Juega y se impone en los torneos de casa: el Toba, el Virgen Blanca, el Provincial, el Escolar€ Ahora le toca a él. Enseñar y mostrar el camino a los más jóvenes. Que Aitor Alonso, Oier, Aimar, Ibon y Beñat no pierdan la ilusión ni las ganas, que eso ya es suficiente para los chavales de una escuela con el frontón cerrado un año entero.

Julen del Río no quiere que se la pase el apoyo recibido de José Vicente Alonso, maestro y conductor de jóvenes talentos. Consejero e implicado con Aaron y Del Río, pareja empeñada en hacerse con el torneo de Federaciones en cuanto se pueda. Cuando estamos a punto de cerrar la página, me cuenta las historias vividas en el barrio de Tepito en D.F., donde, "si nos acompañaba Bulto uno iba tranquilo, porque allí puedes encontrarte de todo". Méjico fue una aventura que la madre, Montse, "llevó bastante mal al principio". Allí jugó el partido del que guarda mejor recuerdo. El primer partido, nada más llegar. Con Egiguren de pareja y contra Laduche y López nada menos. Lo recuerda por enfrentarse al mito, por poder aguantarle, trabajar mucho y con paciencia, porque el público disfrutó "y porque ganamos 30-29. Fue un gran día". En cuanto al peor, echa la vista unos meses atrás al frontón de Hondarribia, donde Olha y Julen jugaron frente a Goiko e Irastorza. "Nunca me sentí tan inferior a unos rivales. Sufrí mucho pero€ aprendí más".

Una foto saltando en Donostia iba a servir para ilustrar esta historia. Al final eligió otra, más reposado. Con ambas y con la mejor voluntad, aprovecha para desearnos la mejor entrada en el nuevo año. Un dos de enero de 2021, que es el primer día del año con periódicos en el quiosco. Salud a todos.