Llegará un nuevo concierto para el público infantil, habrá que poner en marcha el ciclo de actuaciones al aire libre, no faltarán otras citas como en el Día Europeo de la Música o en el cierre de Poetas en Mayo, pero la realidad es que la Banda Municipal de Música de Vitoria cierra este miércoles su actual temporada de abono. Una que ha sido especial por varios motivos, pero, sobre todo, porque ha sido la primera lejos de su sede del Principal, ya que el centenario escenario de la capital alavesa está iniciando sus trabajos de reforma. 

“Estamos satisfechos de cómo ha respondido el público, sobre todo porque estamos viendo que las propuestas arriesgadas que está afrontando la Banda funcionan. Hay riesgo y esfuerzo, y también un público fiel y maduro. Así que la palabra es satisfacción”, apunta la concejala de Cultura, Sonia Díaz de Corcuera. Es el mismo término que usa al referirse a la mudanza al palacio de congresos. “El cambio supone un esfuerzo, también económico y de logística. Además, es contar con menos aforo. Pero la realidad es que se llena, que es la mejor alternativa que existe y que, por ahora, en estos meses de temporada no hemos recibido ni una sola queja”.

En este sentido, Iker Olazabal, director adjunto de la agrupación y quien va a llevar la batuta en el concierto de este miércoles, subraya el trabajo que para adaptarse a la situación se ha realizado por parte del personal de la Banda. A eso se une que “hemos podido ofrecer una temporada equilibrada con música que ha sido muy bien recibida”.

El broche

Dos son los focos de atención que va a tener el último concierto de la mencionada temporada de abono. Por un lado, el cierre de la presencia de Ernesto Aurignac como compositor residente. Por otro, la actuación invitada del trompetista Rubén Simeó. Ambos nombres propios van a servir para dibujar un programa bautizado como Adapta!. Así va a ser a partir de las 19.30 horas en un Europa lleno puesto que este lunes solo quedan disponibles cinco entradas.

En el caso de Aurignac, en el recital se podrá escuchar Gutiland, un juego construido a base de 81 conocidas melodías. “Es una fantasía musical un tanto complicada de describir en palabras pero que nació de whatsapp en el que vivimos una realidad paralela”. Será la guinda para una temporada como compositor residente que el creador valora de manera importante. “La implicación de todas las personas que conforman la Banda ha sido toda una motivación. De hecho, no sé la razón por la que no podemos firmar por otras cinco temporadas”, ríe el artista.

Rubén Simeó Cedida

“La verdad es que tengo muy buenas referencias de la Banda de Vitoria. Cada vez se habla más de ella fuera”, apunta por su parte Rubén Simeó, “un virtuoso y niño prodigio”, como señala Olazabal, que conoció al intérprete cuando era un niño y ya deslumbraba a quien le escuchaba tocar. Ahora ambos se reencuentran en la capital alavesa.

Lo hacen para compartir “a los dos Rubén”, es decir, a quien mira a la música clásica pero también al que se deja llevar por las composiciones realizadas para el cine o por temas bien conocidos de géneros actuales como el rock. Parte de esa esencia se va a apreciar en un programa en el que se interpretarán composiciones como My Way de Jacques Revaux y el Concierto para una sola voz de Christian Saint-Preux. Es parte de lo que podrán compartir quienes acudan a esta despedida de la temporada 2024-2025.