Tras un 2022 repleto de conciertos dentro y fuera de Euskadi, rompiendo así la dificultad de poner en marcha un nuevo proyecto musical en plena pandemia, los alaveses La Excavadora llevan un tiempo recluidos a la espera de la publicación de su segundo álbum. Desde ayer, por fin, Todo es para destruir es una realidad palpable.

“Volvemos a la obra, al andamio, a mirar la vida a través de precercos, a hacer equilibrios sobre el forjado, a subirnos a los pilares encofrados para ver desde lo alto como la música cimenta, sanea, construye; demuele, ensucia, te cruje”, explican desde la formación, que la próxima semana arrancará la consiguiente gira de presentación.

Todavía no hay fechas confirmadas en casa, pero el grupo nacido en Agurain iniciará el tour en Madrid el día 17. Después, los planes pasan por afrontar una agenda larga e intensa. Conciertos en los que, por cierto, la banda va a presentar a sus dos nuevos componentes.

Con Haritz Harreguy a los mandos técnicos, se presentan en este segundo disco un total de once canciones de punk rock, aunque sin perder de vista al metal, el glam y todo lo que en un momento dado pueda servir para la causa.

“Tenemos en mente que salimos a tocar los sábados por la noche, que los primeros que queremos pasar un buen rato somos nosotros, pero no por eso vamos a dejar de cagarnos en dios y contar todas las cosas que nos molestan. No hay grandes pretensiones con las letras: un poco de diversión y un poco de cagarse en todo. Como tiene que ser en una banda de rock and roll, vamos”, decía hace unas semanas Pela, cantante de la formación, en estas páginas. Así lo podrán comprobar quienes se asomen desde ya a un trabajo que se grabó el pasado mes de octubre y del que ya se ha editado algún adelanto.