Madrugadas en las que todo puede pasar
El trío de Cyrus Chestnut hace de anfitrión en el Ciudad de Vitoria para varias Jam Session
No es Cyrus Chestnut el que está sobre las tablas. Es David Chick Juárez el que se encuentra frente a las teclas. Es uno de esos momentos que siempre se pueden dar en el Jazz de Medianoche. Tres años después, la veterana sección del Festival de Jazz de Vitoria puede volver a celebrarse, un sitio en el que poder disfrutar y en el que a veces, aunque no siempre, salta la sorpresa.
Este año solo es una banda la que está haciendo, por así decirlo, de formación residente en el Ciudad de Vitoria. Cyrus Chestnut es un viejo conocido de la capital alavesa y de su anual certamen. Ha estado en varias ocasiones. De hecho, en una de las primeras visitas, todo lo que traía de Estados Unidos se quedó varios días perdido entre aeropuertos y hubo que llevarle de compras por media ciudad, más que nada porque aquel julio llovía y hacía un poco de frío, y él solo tenía disponibles unas chanclas y unas bermudas. La vida, como el jazz, improvisando.
Anécdotas a un lado, en esta ocasión él se está haciendo acompañar por el contrabajista ateniense Giorgos Antoniou y el baterista tarraconense Esteve Pí. Entre los tres, a eso de la medianoche, se encargan de conducir cada sesión. Lo van a hacer hasta el sábado. Por lo general, la primera parte de cada actuación les corresponde a ellos en exclusiva. Las jam session, si es que se producen, vienen tras el descanso. En ocasiones porque los músicos que llegan de actuar en Mendizorroza tienen ganas de seguir y todavía están con el subidón en el cuerpo. En otras, porque hay intérpretes, sobre todo locales, que tienen ganas de jugar un poco, más allá de que siempre haya nervios. Sea en un formato o en otro, lo cierto es que las madrugadas se pueden alargar lo suyo con el público disfrutando.
