Aunque el Festival de Jazz de Gasteiz no cierra su cuadragésimo quinta edición hasta este domingo, el Principal ya está en silencio. Kassa Overall ha sido el encargado de bajar el simbólico telón, protagonizando uno de los conciertos más esperados de este año, aunque el escenario de la calle San Prudencio presentaba menos de media entrada

Rap, electrónica y jazz. La fórmula no es nueva, aunque a más de uno le sigue poniendo los pelos como escarpias. Pero es desde donde trabaja Overall para crear una marca de la casa que está consiguiendo traspasar fronteras. Las geográficas y las estilísticas. A la capital alavesa, el MC y baterista –al que la pandemia le pilló con su recomendable I Think I’m Good recién salido del horno– ha acudido con los destacados Ian Fink (teclados), Bendji Allonce (percusión) y un inconmensurable Tomoki Sanders (Dj y saxo). A su fisio hay que hacerle un monumento pero ya en cualquier parte del mundo.

El concierto ha sabido tener de todo, desde momentos más íntimos y preciosistas hasta grandes instantes de fiesta, diversión y participación del respetable, que ha cantado, aplaudido, gritado y de todo. Sin perder de vista que además ha asistido a una actuación en la que el norteamericano ha creado música de hoy a partir de todas las raíces que le conforman. Ahí está, precisamente, su virtud, en que en su sonido está África, el Caribe, el jazz más clásico y el rap en sus diferentes vertientes. Si a eso se le une una puesta en escena intensa, interactiva, loca en algunos momentos, mística en otros, pues la combinación no puede más que terminar en éxito. Por algo su debut en la capital alavesa era muy esperado. El festival debería guardar bien su teléfono y no tardar mucho en volver a marcarlo.