La Casa de Cultura Ignacio Aldecoa vive este viernes a las 17.30 horas la última cita de la agenda especial preparada en torno a la quincuagésima edición de los premios literarios que llevan el nombre del autor vitoriano. El broche vendrá protagonizado por Sara Mesa, creadora de Un amor, el que para muchos fue el mejor libro publicado en 2020, aunque no hay que perder de vista títulos como Mala letra y Cicatriz, por ejemplo.
¿Qué poso cree que puede quedar, si es que lo hace, todo lo vivido a raíz del covid en las formas o en los fondos de su trabajo?
-Suelo decir que soy una escritora de digestión lenta, pero no me cabe duda de que lo que ocurre a mi alrededor se manifiesta en mis libros de una forma u otra en algún momento, aunque a veces lo haga de forma implícita o no muy clara. Dicho lo cual tengo que aclarar que Un amor ya estaba escrito antes de comenzar la pandemia, y en gran medida Perrita Country también (aunque lo terminé ya en pandemia). Es curioso, pues, como algunos de los aspectos de estos libros (el aislamiento, el campo) se hayan entendido bajo las coordenadas de la actualidad, cuando yo no podía tenerlas presentes cuando los escribí.
Como decía, ‘Un amor’ y ‘Perrita Country’ son dos obras que se han publicado en este tiempo. Es verdad que hay muchos trabajos que han quedado perdidos por la pandemia, pero no es el caso, sobre todo con ‘Un amor’. ¿Satisfecha, podría haber tenido más recorrido si no hubiera sido por la situación sanitaria, hay que lidiar con lo que llega y ya está?
-Estoy muy satisfecha del recorrido de este libro, preguntarse cómo habría ido en otras circunstancias no lleva a ningún lado. Apenas hice promoción, y fue bien. Por fortuna, la gente no dejó de comprar libros en pandemia, más bien al revés.
De ‘Un amor’ seguro que ha hablado mucho con todo el camino que ha realizado, pero ‘Perrita Country’ es una propuesta que seguro que a más de uno le ha llamado la atención. ¿Por qué afrontar algo así, distinto?
-Porque tengo muchas caras como escritora, necesito explorarlas. Hay quien piensa incluso que son historias complementarias, como dos desarrollos posibles de ciertas semillas narrativas. Y no les falta razón.
Por cierto, ¿qué va a ser lo próximo en llegar a las librerías?
-En septiembre, mi próxima novela (o novela en cuentos), que se titula La familia y que publicará Anagrama.
Viene a Vitoria a cerrar una serie citas que se han organizado por la quincuagésima edición de los premios Ignacio Aldecoa. Usted tiene unos cuantos galardones, pero ¿hay que disfrutarlos en el momento y luego mejor olvidarse o cómo hay que vivirlos?
-Yo solo puedo hablar por mí misma, no sé qué significan para otros escritores los premios. A mí me sirvieron en su momento para poder publicar y dar a conocer mi trabajo. Un premio como el Ignacio Aldecoa facilita esto, algo que además es más complicado en el caso de un libro de cuentos. Es decir, no solo supone un reconocimiento o una compensación económica, también un empuje, un impulso.
Seguro que en esa charla con el público hay alguna persona joven con el impulso de escribir. ¿Y si le piden algún consejo para empezar y desarrollar una carrera literaria?
-Voy a ser muy obvia: leer mucho, leer con atención, no tener prisa, ser humilde, observar alrededor.
Y a un lector o lectora joven, ¿qué le recomendaría, por dónde tendría que empezar?
-Por seguir su instinto. La lectura tiene que ser un placer, así que nada mejor que buscar en torno a los libros que nos lo proporcionan. Si encontramos un autor o autora que nos gusta, investigar sus influencias, y seguir por ahí.